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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1150

Jairo se acercó, se inclinó para cargar a Sofía y no pudo evitar pellizcarle los cachetes.

Sofía le apartó la mano, hizo un puchero y protestó:

—Siempre me pellizcas los cachetes.

Jairo sonrió con cariño.

—Es que eres demasiado tierna y no pude resistirme. ¿Te lastimé?

—No. Pero ¿qué tal si me dejas los cachetes aplastados?

—Tienes razón, fue mi culpa.

Jairo bajó a Sofía y miró a Julieta.

Preguntó con voz cálida:

—¿Estás bien?

Julieta lo miró.

—Muy bien.

Jairo asintió.

—Me alegra. Algo así no volverá a suceder.

Héctor dijo:

—Entremos primero.

Una vez en la sala, Héctor le dijo a Julieta:

—Sube con Sofía. Jairo y yo tenemos que hablar a solas.

Julieta preguntó:

—¿Hay algo que yo no pueda escuchar?

Hacía tanto que no veía a Jairo.

¿Acaso Jairo no tenía muchas cosas que decirle?

Héctor miró a Julieta.

Ahora que no recordaba nada, era incluso más difícil hacerla entrar en razón, aunque su carácter seguía exactamente igual.

En esas circunstancias, Héctor no tenía más remedio que ceder.

—No hay nada que no puedas escuchar.

—Entonces Sofía y yo nos quedaremos aquí. No vamos a interrumpir.

Mientras hablaba, Julieta llevó a Sofía de la mano hasta el sofá.

Jairo observó la espalda de Julieta.

Carlos le había contado que había perdido la memoria.

A ojos de Jairo, aparte de no recordar nada, Julieta no parecía haber cambiado en ningún otro aspecto.

Capítulo 1150 1

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