Entrar Via

La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1178

Irene masticó el trozo de carne y solo entonces reaccionó.

—Perdóname, Rocío. Es que estoy muy contenta. Últimamente todos han estado ocupados y yo soy la única que no tiene nada que hacer. No es frecuente que podamos reunirnos así.

Irene y Rocío tenían la misma edad; Rocío solo era dos meses mayor.

Sin embargo, su carácter sereno y maduro hizo que Irene la viera como una hermana mayor, atenta y confiable.

Rocío se limitó a sonreír.

En realidad, estaba igual de contenta.

Si no hubiera sabido que Irene y Carlos eran hermanos, jamás lo habría creído, porque tenían personalidades completamente distintas.

—No pasa nada. Nunca había compartido una cena tan animada con amigas. Tal vez sea yo quien deba disculparse.

Durante los años en que la familia Quiroz se mantuvo aislada del mundo exterior, Rocío casi no asistió a reuniones.

Pasaba la mayor parte del tiempo dedicada a sus creaciones y solo tenía a Noemí a su lado.

Aquella cena hizo que Rocío sintiera que, después de haber estado encerrada durante tanto tiempo, por fin volvía a ver la luz del día.

No estaba acostumbrada a un ambiente tan animado, pero al mismo tiempo no podía evitar querer aferrarse a aquella calidez.

Irene dijo:

—A partir de hoy somos tus amigas. Cuando tengamos tiempo, nos reuniremos más seguido. Después de vernos varias veces, te acostumbrarás.

Mariana también intervino:

—Irene tiene razón. Deberíamos reunirnos con frecuencia.

Rocío volvió la cabeza hacia Julieta.

Ella le sonrió y asintió.

Solo entonces Rocío apartó la mirada, bajó ligeramente la cabeza y murmuró:

—Sí.

Después de cenar, todas se quedaron en el reservado para conversar.

Rocío ya no estaba tan cohibida como al principio y se había relajado mucho.

En ese momento, sonó el celular de Julieta.

Al ver que era Héctor, contestó:

—Bueno.

Héctor preguntó:

—¿A qué hora terminan? Iré por ti.

Julieta respondió:

—El chofer puede llevarme. No tienes que venir hasta acá.

—Hoy estoy fuera de la oficina. Puedo pasar por ti de camino a casa.

—Entonces, ¿cuándo vienes?

—En un rato. Puedo llegar antes y esperarte afuera.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)