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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1186

Héctor guardó la imagen en el sobre y volteó hacia ella.

—Nada.

—¿En qué estás pensando?

Él le tomó la mano.

—En nada.

Julieta frunció el ceño y lo miró con desconfianza.

Héctor sonrió.

—Solo estaba pensando que este bebé es bastante travieso. Seguramente nos va a costar ponerle límites.

Durante el ultrasonido, el bebé no había cooperado mucho.

Julieta respondió:

—Con que le pongas esa cara seria que tienes, seguro te obedece.

—Si no me hace caso, se lo dejamos a Sofía. Cuando se enoja, toda la familia le obedece.

—¿Entonces tú no piensas hacer nada?

—Tú dedícate a descansar. Yo ayudo a Sofía.

—Qué bien te organizas.

Héctor dejó escapar una leve risa.

—Si nos ponemos de acuerdo desde ahora, después no vamos a andar a las carreras.

Julieta también sonrió y volvió la vista hacia la ventana.

***

En Casa Ibarra había mucho movimiento.

Varias mujeres platicaban en la sala, mientras los hombres jugaban ajedrez y conversaban en el salón del ala este.

Los niños corrían de un piso a otro, siempre bajo la vigilancia del mayordomo y el personal de la casa.

Héctor entró de la mano de Julieta.

Todos los miraron y pensaron que ahora hacían una pareja especialmente bonita.

Él volvió a presentarle a cada uno.

Doña Ibarra ya sabía que Julieta había perdido la memoria.

Verlos llevarse tan bien la tranquilizó.

Julieta la saludó con respeto.

En cuanto a doña Gómez, Héctor le había dicho que no tenía que apresurarse a llamarla abuela y que podía hacerlo después de la boda.

Frente a Celeste, Julieta todavía sentía un rechazo que no sabía explicar.

Capítulo 1186 1

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