Entrar Via

La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 1193

Después de comer, Carlos llevó a Rocío al departamento que ella había rentado.

Se despidió y se fue.

Rocío se quedó mirando cómo se alejaba el carro antes de entrar al edificio.

Apenas llegó al departamento, Irene la llamó.

—¿Ya le entregaste lo que te mandé?

Le preocupaba que, si tardaba más, las empanadas se echaran a perder.

Rocío respondió:

—Sí, hoy. Hasta me comí la mitad de una de las empanadas que hizo Camila.

Irene preguntó entre risas:

—¿Estaban buenas?

—Sí.

—Qué bueno. ¿Y Carlos se fue en cuanto se las diste?

Eso era lo que realmente le interesaba.

Rocío explicó:

—Me invitó a comer. Tenía cosas que hacer por la tarde, así que me trajo de regreso y después se fue.

—Eso es bueno. Significa que quiere pasar tiempo contigo. Si alguien no le cae bien, ni ganas le dan de platicar. ¿Viste las noticias sobre la mujer que quisieron presentarle?

Rocío entendió enseguida a qué se refería.

En aquel entonces había estado muy pendiente de lo ocurrido.

—Sí, pero a Carlos le tendieron una trampa.

También había averiguado algunas cosas sobre Teresa.

Había trabajado como asistente de Héctor y destacaba tanto por su capacidad como por su belleza.

Irene respondió:

—Así es. Antes de que pasara todo eso, Carlos ya le había advertido que se alejara, pero ella no quiso escuchar.

Rocío prefirió no opinar y guardó silencio.

Temiendo que pensara que Carlos era una persona difícil, Irene se apresuró a aclarar:

—Lo que quiero decir es que, si alguien no le agrada, él no sigue buscándolo.

Irene ya le había preguntado a Rocío cuántas veces había visto a Carlos y sabía que todavía se conocían poco.

Rocío dijo en voz baja:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)