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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 121

Capítulo 121 Una intensidad de trabajo así era completamente manejable para Julieta.

Después de terminar una llamada con Jimena, se preparó para entrar al estudio.

*** Costa Dorada.

Malena ayudó a Sofía a asearse y a ponerse su pijama de osito de fresa.

—¡Papá!

—¡Ay, despacio! —dijo Malena, siguiéndola para evitar que se cayera.

Héctor estaba sentado en el sofá viendo las noticias.

Sofía, abrazando su muñeco de conejo, corrió y se lanzó a sus brazos.

Héctor la levantó, tomó el vaso de leche que estaba sobre la mesa y se lo puso en las manos.

—Bébete la leche.

Sofía sostuvo el vaso y, recostada en los brazos de Héctor, comenzó a beber con el popote. 1 Héctor la sostuvo en silencio.

A las ocho en punto comenzó el noticiero.

Cuando Sofía vio a la persona que apareció en la pantalla, levantó de inmediato la cabeza y miró a Héctor con emoción.

—¡Es la chica bonita!

Héctor miró a Julieta en la televisión, que estaba presentando el programa, y luego bajó la mirada hacia Sofía.

La memoria de Sofía siempre había sido muy buena.

Aquel día solo había visto a Julieta una vez a través de la videollamada, y aun así la había recordado.

Pero, aparte de con su familia, nunca la había visto tan emocionada por alguien de fuera.

Héctor le acarició la cabeza:

—¿Por qué estás tan emocionada?

Sofía miraba fijamente a Julieta en la pantalla, con una expresión muy seria.

Solo cuando veía a un personaje que le gustaba en sus caricaturas se quedaba así, tan concentrada que incluso se olvidaba de beber su leche.

Héctor le preguntó:

—¿Te gusta?

—¡Gracias, papá! ¡Papá es el que más quiero!

Durante la siguiente media hora de transmisión en vivo, Sofía se quedó junto a Héctor viendo el noticiero.

No entendía de qué trataban las noticias.

Simplemente miraba fijamente a Julieta en la pantalla, abrazando su vaso de leche, sin parpadear.

Cuando terminó la transmisión, Héctor vio que todavía miraba la televisión.

—Ya terminó. ¿Quieres ver caricaturas?

Sofía preguntó de pronto:

—Papá, ¿cuándo voy a poder verla?

Héctor le acarició la cabeza con ternura:

—En un par de días.

1 Sofía hizo un puchero y parpadeó con sus grandes ojos:

—¿Mañana no puede ser?

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