Capítulo 143 —¿Estás casada? —preguntó Celeste.
Realmente quería averiguar todos los detalles sobre ella.
Pero Julieta podía entenderlo; Sofía sentía simpatía por ella y la había invitado a cenar.
Cualquier padre sería cauteloso en una situación así.
Julieta asintió levemente.
Al saber que estaba casada, la expresión de Celeste se relajó un poco.
Sofía no dejaba de hablar con Julieta, con una sonrisa brillante en los ojos.
Ya había guardado el número de Julieta en su reloj inteligente para niños.
Con mucha educación preguntó:
—Cuando no estés muy ocupada en el trabajo, ¿puedo llamarte?
Julieta sonrió. Sintió una cálida emoción recorrerle el pecho.
—Claro que puedes.
En ese momento, Héctor recibió una llamada.
Le dijo algo a Celeste y se levantó para salir.
Poco después regresó al salón privado, acompañado de Adriana.
Cuando Adriana vio a Julieta, una sombra oscura cruzó fugazmente por sus ojos.
—Adriana, ya llegaste. Ven, siéntate —la recibió Celeste con tono amable.
Adriana se sentó al lado de Celeste, y Héctor naturalmente ocupó el asiento junto a ella.
Al quedar el lugar junto a Julieta vacío, la tensión en su cuerpo se alivió un poco.
—Papá, ¿por qué no dijiste que Adriana también vendría? —dijo de pronto Sofía, claramente con cierto descontento.
Adriana explicó con suavidad:
—Llamé a Héctor de improviso. Tal vez no tuvo tiempo de avisarte antes. El muñeco que mandé hacer para ti ya está listo. Después te lo doy, ¿sí?
—Gracias —respondió Sofía.
Pero su voz no sonaba muy entusiasmada.
Adriana esbozó una leve sonrisa:
—De nada.
Julieta soltó una risa fría en su interior.
Carlos no hizo más preguntas.
Después de colgar, Julieta se disponía a regresar cuando vio a Celeste salir del salón privado.
Claramente quería hablar con ella.
—Señora Celeste.
Celeste la miró.
Su actitud ya no era tan amable como dentro del salón.
Había dejado la fachada y recuperado su porte altivo.
—Hoy fue Sofía quien quiso cenar contigo, así que acepté. Se nota que le gustas mucho. Pero no quiero que tengas demasiado contacto con ella. Si en el futuro te llama, espero que mantengas cierta distancia y no te acerques demasiado.
Julieta esbozó una leve sonrisa:
—Si no quiere que Sofía tenga demasiado contacto conmigo, puede decírselo directamente. No veo por qué debería quedar yo como la villana por usted.
El rostro de Celeste se ensombreció de inmediato.
Justo cuando iba a decir algo, la puerta del salón volvió a abrirse.
Héctor salió del interior.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....