Capítulo 289 Carlos apartó la mirada y dijo:
—Hay una frase muy clásica en una película.
Julieta lo miró.
—¿Cuál?
Carlos respondió con calma:
—Si te aferras demasiado al pasado o te obsesionas con el futuro, te pierdes lo más importante. Ayer es historia, mañana es un misterio... pero hoy es un regalo.
Julieta se quedó un momento en silencio.
—No te quedes atrapada en lo que ya pasó ni en lo que aún no llega —añadió—. Lo único que vale la pena es vivir bien el hoy.
Julieta sonrió. Sus ojos se curvaron como una luna.
—Tiene mucho sentido.
Carlos también sonrió.
—Con que te haga sentir un poco mejor, me doy por satisfecho.
Julieta apartó la mirada, aún con la sonrisa en los labios.
Su ánimo, en efecta, se habla aligerado.
Caminaron bajo la lluvia.
El tráfico se había vuelto pesado.
En el carril de enfrente, una fila de carros estaba detenida.
Un Bentley se detuvo lentamente.
Dentro, Héctor hablaba por celular.
Al alzar la vista hacia la ventana, vio a los dos caminando por la banqueta.
La sonrisa de Julieta, suave y luminosa bajo la luz de los faroles...
El tráfico comenzó a avanzar.
El chofer puso el carro en marcha.
Héctor retiró la mirada, terminó la llamada y colgó.
Al volver a la villa, Sofía ya estaba dormida.
Entró a su habitación en silencio, se sentó al borde de la cama y acomodó su manita bajo la cobija.
Sus dedos rozaron con suavidad la mejilla de la niña. Su mirada, llena de ternura.
No se quedó mucho tiempo.
Acomodó la cobija, besó su frente y apagó la luz antes de salir.
Cuando Julieta estaba por dormir, su celular sonó.

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