Capítulo 290 El guardaespaldas no intentó detenerlas. Se dio la vuelta y regresó.
Dentro del carro de lujo, Guadalupe observaba la figura de Julieta alejándose, con una expresión compleja.
Irene subió al carro y preguntó:
—¿Quién era?
—Si no me equivoco... Guadalupe.
Irene frunció el ceño, molesta.
—¿Y ahora qué quiere?
Julieta arrancó, con el rostro serio.
—No lo sé.
—¿Otra vez viene a causarte problemas?
—No lo sé.
El guardaespaldas regresó al carro.
—Señora Guadalupe.
Guadalupe apartó la mirada.
—Vámonos.
*** En Grupo Central, Héctor revisaba la información que habían investigado.
Su expresión se ensombreció.
En ese momento, su celular sonó.
Vio la pantalla y contestó:
—Señora Guadalupe.
Veinte minutos después, llegó al restaurante del hotel.
Guadalupe lo miró.
—Siéntate.
Héctor se acomodó frente a ella.
Guadalupe le pasó una tableta.
—Pide lo que quieras.
—No hace falta. Tengo otro compromiso después, no puedo quedarme a comer. Si tiene algo que decir, dígalo de una vez.
Guadalupe hizo una seña y el mesero retiró la tableta.
Bebió un sorbo de agua y dijo:
—Quiero hablar contigo sobre tu esposa.

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