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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 313

Capítulo 313 Julieta se quedó un instante en silencio y luego dijo:

-No hace falta lo del alojamiento. Yo ya tengo dónde quedarme.

El tono de Héctor no admitía réplica:

-Sofia va a salir de la ciudad. No me voy a arriesgar a que se quede en cualquier lugar. Tiene que ir con su guardaespaldas y la niñera.

Julieta lo miró, con el rostro endurecido.

Al final, no dijo nada y se subió al carro.

Sofía se despidió de Héctor con la mano.

Pedro arrancó, y el carro de los escoltas los siguió

detrás.

Al llegar al aeropuerto, Sebastián, Irene y Camila ya las estaban esperando.

Sebastián miró a los guardaespaldas y a la niñera que venían detrás y bromeó:

-¿Héctor čree que te vas a llevar a Sofía y no la vas a devolver?

Julieta no quiso entrar en eso.

-Vámonos.

*** Dos horas después, el avión aterrizó en Lago Azul.

Julieta había pensado quedarse con Irene y Camila junto con Sofía.

Pero con los escoltas y la niñera siguiéndolas, no tuvo más opción que ir al lugar que Héctor había dispuesto.

-No pasa nada -dijo Irene-. Si en el dia estás ocupada, me la puedes traer. Yo me encargo.

Julieta asintió.

Sebastián se fue directo a la sucursal de Lago Azul.

-Primero deja a Sofía instalada y lucgo vienes a verme.

-Está bien.

Julieta y Sofía subieron al carro enviado por Héctor.

Irene y Camila tenían otros pendientes, así que no podían quedarse con Sofía en ese momento.

Residencial Puerta del Cielo.

Uno de los tres complejos residenciales más exclusivos de Lago Azul, rodeado de montañias y agua, con un paisaje inmejorable.

El Rolls-Royce entró al interior de la villa.

El mayordomo salió a recibirlas con respeto.

Sofía se había quedado dormida en el carro. Julieta la bajó en brazos.

Las habitaciones ya estaban listas.

Julieta la llevó al segundo piso.

Cuando Sofía despertó, comieron juntas.

Julieta cada vez estaba más apegada a Sofía.

No comentó nada más.

-Ya que estás allá, que Irene las atienda bien.

La llamada no duró mucho.

Apenas colgó, Sebastián la llamó para decirle que no fuera a la empresa, sino directamente a Grupo Valverde.

-Está bien.

Media hora después, Julieta bajó del carro.

Frente a ella sc alzaba un imponente edificio en una de las zonas más concurridas de Lago Azul.

Grupo Valverde... sin duda, el líder absoluto de la ciudad.

Mientras caminaba hacia el vestibulo...

Un Rolls-Royce se detuvo frente a la entrada.

La puerta se abrió, y de él descendió una figura alta y erguida -Presidente Jairo.

Varios altos directivos se inclinaron con respeto.

Solo con estar ahí, su presencia imponía una presión abrunadora.

Nada que ver con la sensación que transmitía cuando lo había visto en Monteluz.

Eso dejaba claro el lugar que ocupaba ahora dentro de Grupo Valverde.

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