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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 320

Capítulo 320 Héctor vestía un traje negro a la medida.

Su figura erguida y su paso firme transmitian esa presencia sobria y doninante que lo caracterizaba.

A su lado estaba Jairo, con un traje gris plateado.

Su porte elegante tenía un matiz más sereno, más templado que el del hombre que lo acompañaba.

Entre ambos caminaba Adriana, con un lujoso vestido rosa.

Su rostro delicado y hermoso se acompañaba de una sonrisa ligeramente altiva, propia de alguien acostumbrada a ser consentida.

Su brazo estaba enlazado al de Héctor con total naturalidad.

Bastaba una mirada para entender la relación entre ellos.

La entrada de los tres atrajo de inmediato la atención de todos.

No tardaron en acercarse varias personas a saludarlos.

Adriana vio a lugo y a Guadalupeе.

-Vamos a saludar a nis papás.

Héctor asintió, y ambos se dirigieron hacia ellos, -Papá, mamá.

Los ojos de Guadalupe se llenaron de cariño al verla.

-Ya estás grande y sigues igual de inquieta.

Adriana se colgó de su brazo, en tono juguetón.

-¡No es cierto!

Guadalupe miró a Héctor.

-Adriana trabaja contigo. Tendrás que ponerle un poco de orden... no vaya a seguir comportándose como una niña.

Aunque sus palabras sonaban a reprimenda, el tono estaba cargado de indulgencia.

-¿Yo? ¿En qué no soy madura? -protestó Adriana.

Hugo sonrió con afecto.

-No pasa nada. Para nosotros siempre vas a ser una niña.

Adriana sonrió, completamente envuelta en esa burbuja de cariño: sus padres a un lado... y el hombre que amaba junto a ella.

Desde lejos, parecían la imagen perfecta de una familia.

Sebastián observó la escena con una leve sonrisa irónica.

-¿Será que la señorita Adriana y el presidente Héctor ya están por dar la noticia? -comentó, mirando a Kevín.

Habrá que ir preparando un gran regalo, ¿no?- dijeron entre risas.

-Además, el presidente Héctor nunca había asistido a un evento de la familia Quintana. Que esté

aquí hoy... algo significa.

Kevin respondió con una sonrisa diplomáticа.

Luego se excusó.

-Voy a saludar.

-Adelante -dijo Sebastián.

Los dos directivos se fueron con él.

Ni Julieta ni Sebastián tenían intención de acercarse. Buscaron un lugar y se sentaron.

Donde estaban Héctor y los demás, la atención era inevitable Sebastián murmuró:

-¿Qué está jugando Héctor? ¿Vino a respaldar a la familia Quintana... o a dejarnos mal a nosotros¿ ?O simplemente vino por Adriana?

Ese día, la firma entre la familia Quintana y Grupo Altamira no era solo un acuerdo...

La cena también era, en el fondo, una forma de marcar posiciones dentro del juego empresarial.

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