Capítulo 333 Los dedos de Carlos se detuvieron sobre el teclado.
Levantó la mirada hacia Irene.
-¿Y qué quieres?
-Aún no lo he pensado.
-Entonces, cuando lo tengas claro, dime.
-Va.
Carlos notó que ella no se iba.
-¿Algo más?
Irene alzó ligeramente la barbilla. Su mirada, aguda, parecía atravesarlo.
-Si quieres preguntar algo, dilo. ¿Desde cuándo te da pena conmigo?
Carlos sonrió con cansancio. Se quitó los lentes, se recargó en el respaldo de la silla y se frotó el entrecejo, agotado.
--¿Qué le dijiste a Julieta?
Irene le contó todo.
-Ya veo.
Irene arqueó una ceja.
-La conoces bastante bien.
-Si Héctor hublera tenido aunque fuera un poco de consideración con Julieta... ella no sería tan firme ahora.
Irene no sabía exactamente qué había vivido Julieta.
Pero, viendo a Héctor ahora, entendia que no era un hombre frío por naturaleza.
Su trato era correcto, incluso respetuoso. Sonreía al hablar con Julieta...
pero detrás de esa sonrisa había algo que helaba.
-Julieta debe estar sufriendo mucho -dijo Irene, preocupada.
El silencio se instaló por un par de segundos.
Luego Irene sonrió con picardía.
-Hermano, justo ahora es cuando más necesita consuelo.
Carlos la miró.
-Ya vete a dormir.
Irene hizo un puchero.
-Está bien... pero tú también descansa.

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