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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 406

Capítulo 406 Guadalupe recompuso la expresión y sonrió con ligereza.

-Estoy bien. Vámonos.

Gabriela no dijo nada más..

Subieron al carro.

Ya en marcha, Guadalupe preguntó: -La joven de hace rato... ¿es la novia de Sergio?

Que no supiera quién era Julieta era normal. Antes tampoco la habían reconocido.1 Gabriela no quiso dar más explicaciones.

-No, es amiga de Sergio.

-Los vi juntos y pensé que eran pareja. La verdad, hacen buena combinación.

Gabriela solo sonrió, sin seguir el tema.

Pero sus palabras la dejaron pensando.

Siempre había estado preocupada por el matrimonio de Sergio.

Ya no era ningún joven. Estaba por cumplir treinta.

Cada vez que sacaba el tema, él se molestaba.

Le había preguntado si ya tenía a alguien en mente, pero nunca respondía.

Solo mostraba rechazo hacia la idea de casarse.

Recordó entonces cómo, en Casa Ibarra, él y Julieta se llevaban con cercanía.

Y la forma en que Sergio la había mirado hacía un momento...

Frunció el ceño.

Prefirió no seguir pensando.

*** Después de la revisión, Sergio y Julieta fuerona comer.

Luego, Sergio regresó a la empresa.

Ahí recibió una llamada de Gabriela.

-Sergio, esta noche ven a cenar a casa.

-Hoy voy a estar ocupado. Probablemente me toque quedarme trabajando. ¿Pasa algo?

Presentía que su madre quería hablar de algo.

Gabriela suspiró.

-Te la pasas trabajando... ya deberías pensar en casarte.

-Ya, mamá. Sé lo que hago. No me presiones. De verdad estoy ocupado. Si no hay nada más, cuelgo.

Sergio terminó la llamada.

Gabriela no alcanzó a decir lo que realmente quería.

Julieta era hermosa, talentosa.

Además, Elías siempre la había valorado mucho.

Aunque su divorcio había sido complicado, seguían en contacto por su hija.

Julieta recordó lo que Simón había dicho en el hospital.

-¿Sabes que Camila le contó a Simón lo tuyo con Rafael?

Era evidente que Simón no había superado a Irene.

-Sí, me enteré después -respondió Irene-. Ya le dije a Camila que no le cuente mis cosas. ¿Tú cómo lo sabes? ¿Te viste con él? ¿No te hizo nada?

Irene no sabía que Leonardo ya había salido de prisión.

Carlos no se lo había contado para no preocuparla.

-Estoy bien, no te preocupes. Pero yo creo que él sigue enganchado contigo.

Irene soltó una risa despectiva.

-Es igual que su hermano. Un mujeriego. No me interesa lo que sienta. Me da asco.

Había estado cegada por Simón durante años.

Hasta que conoció a Rafael.

Ahí entendió lo que era un hombre de verdad.

Julieta no estaba demasiado preocupada por el regreso de Simón.

Aquí... no se atrevería a hacer nada.

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