Entrar Via

La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 417

 Capítulo 417 Carlos y Julieta llegaron a la habitación de don Elías.

Acababa de terminar su suero, y Efraín también había llegado para acompañarlo.

Los tres se saludaron.

Don Elías se veía de buen ánimo.

-Don Elías.

-Ya llegaron.

Sabía que irían esa mañana.

-Julieta, justo a tiempo para leerme el periódico.

Efraín sonrió.

-Aquí estoy yo, ¿por qué no me pide que se lo lea?

Don Elías lo miró con desdén.

-¿Quién quiere oír esa voz tuya tan brusca?

-Ah, ahora resulta que mi voz es brusca...

Julieta y Carlos no pudieron evitar sonreír.

Julieta se acercó, tomó el periódico con ambas manos y preguntó: -¿Desde dónde empiezo?

Don Elías le señaló un apartado.

Julieta se sentó y comenzó a leer.

En la habitación solo se escuchaba su voz clara y firme.

Carlos y Efraín salieron al balcón a conversar, sin interrumpir.

Diez minutos después, Julieta terminó.

Ellos regresaron.

Don Elías les preguntó por el trabajo reciente.

Los tres se quedaron platicando un rato.

Luego, preguntó por lo de Julieta y Héctor.

Julieta suspiró.

-Héctor no quiere divorciarse por Sofía.

Don Elías bufó.

-Ahora sí se preocupa por la niña...¿y antes qué hacía? Esa familia Gómez no supo educarlo. Si fuera de la familia Ibarra, ya lo habría puesto en su lugar.

Efraín encogió el cuello.

-Ya, cálmese. Lo importante es su salud. Luego hablo con él.

-Y tú mejor mantente lejos de él, no sea que se te pegue algo malo.

Efraín soltó una risa.

-Con usted guiándome, ¿cómo cree que voy a desviarme?

Giró la cabeza.

Vio a Carlos y a Julieta.

-¿Qué pasa? -preguntó don Elías desde dentro.

Efraín respondió: -Nada... parece que hay un problema familiar por aquí.

Carlos y Julieta se despidieron de él y siguieron caminando.

Héctor parecía haber calmado a Adriana.

Cuando ella se separó de su abrazo, vio a los dos acercarse.

En el instante en que vio a Julieta, sus dedos se tensaron.

En sus ojos enrojecidos apareció un odio difícil de ocultar.

Héctor también notó los pasos.

Giró ligeramente la cabeza.

Julieta caminaba al otro lado.

Carlos cubría gran parte de su figura.

Ambos siguieron de largo.

Hasta desaparecer hacia los elevadores.

-Héctor... -llamó Adriana con voz quebrada.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)