Capítulo 422 Rafael habló con tono serio.
-Solo quiero preguntarte una cosa: ¿qué tiene que pasar para que por fin dejes en paz a Julieta?
Héctor llevaba puestas las gafas para esquiar, así que era imposible distinguir la expresión de sus ojos.
-Acabas de escuchar lo que dijo Sofía. 5 Rafael apretó los puños sin poder evitarlo.
-Sofía no sabe el daño que le hiciste a Julieta. 2 Héctor volvió la mirada hacia él.
-El día que Sofía esté dispuesta a dejarla ir, ese día me divorciaré de ella. 2 *** Julieta e Irene subieron en teleférico hasta la cima.
Los cedros cubiertos por la nieve invernal lucían serenos y majestuosos.
El paisaje parecía una pintura, de una belleza 1/ cautivadora.
*** En el hospital.
Guadalupe acababa de recibir el alta.
Adriana la sostenía del brazo mientras ambas avanzaban hacia la salida principal.
Al mismo tiempo, Mauricio entraba cargando a Thiago, con Jimena caminando a su lado, cubierta con cubrebocas y gorra.
Guadalupe llevaba un abrigo de lana lujoso.
Su rostro delicado aún mostraba señales de enfermedad, pero aquella fragilidad solo acentuaba una belleza todavía más llamativa.
Adriana, parada junto a ella, pese a su juventud, parecía opacada en comparación.
Ese porte distinguido, esa elegancia evidente nacida del dinero, la convertían en alguien hecho para ser admirado desde lejos.
Mauricio y Jimena, por supuesto, la vieron.
En cuanto Jimena la reconoció, su expresión se ensombreció de inmediato.
Mauricio, en cambio, se quedó sorprendido.
Jimena lo jaló bruscamente.
-¿Qué tanto miras?
Mauricio retiró la vista enseguida.
Cuando estaban a punto de pasar de largo, Guadalupe se detuvo y lo llamó: -Mauricio.
Mauricio frenó en seco.
Adriana la miró con sorpresa.
Jimena observó a Guadalupe con abierta cautela.

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