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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 497

Capítulo 497 Al oírlos discutir de esa manera, Julieta también sintió que aquello era felicidad.

En ese momento, sonó el celular de Mauricio.

Él tomó el celular que estaba sobre el sofá y miró la pantalla.

Jimena también alcanzó a verla de reojo.

Luego tomó a Julieta de la mano y se levantó.

—Ya no le hagamos caso a Mauricio. Vamos a subir con Thiago.

Julieta sonrió.

—Está bien.

Tomó a Thiago en brazos, le dio un beso y subió con Jimena.

En cuanto a quién le había llamado a Mauricio, no le prestó atención.

Solo hasta que ellas subieron, Mauricio contestó.

—Jairo, ¿ya saliste del trabajo?

Jairo dijo:

—Sigo en la empresa, descansando un momento.

¿Ya cenaste?

—Ya cenamos. ¿Y tú? ¿Ya cenaste?

—Todavía no.

—Por más ocupado que estés, tienes que comer a tiempo. Si descuidas tu salud, no vale la pena.

Últimamente hace frío, así que abrígate bien.

Jairo respondió con calma:

—Lo sé. Ya le pedí a mi asistente que fuera por la cena. Cuando pase esta temporada, podré descansar bien en Año Nuevo.

—Sí, en vacaciones hay que descansar bien. ¿En Año Nuevo vas a volver a Lago Azul con Guadalupe?

Jairo dijo:

—Probablemente no.

—Entonces también está bien que te quedes en Monteluz.

Jairo respondió en voz baja:

—Sí.

De pronto, ambos quedaron en silencio.

Jairo parecía esperar que Mauricio dijera algo.

Hasta que Mauricio habló:

—Entonces, si mañana estás en la empresa, te llevo comida. Así pruebas mi sazón.

Jairo no escuchó lo que quería oír de Mauricio, pero aun así esas palabras lo dejaron satisfecho.

—Está bien. Te espero en la empresa.

Originalmente tenía otros planes para el mediodía del día siguiente, pero ahora, sin duda, los cancelaría.

—Está bien.

—Sofía quiere hacer videollamada contigo.

Julieta dijo:

—Entonces espera a que me arregle y te marco.

—Está bien.

Julieta terminó de correr, hizo diez minutos de estiramientos, volvió a su habitación, se bañó y se arregló.

Después hizo videollamada con Sofía.

—Mamá.

La voz clara y dulce de Sofía llegó desde la pantalla.

Solo escucharla hizo que el ánimo de Julieta mejorara.

Pero en la pantalla no estaba solo Sofía.

Héctor también aparecía.

Era la primera vez que él salía en una videollamada entre ella y Sofía.

Vaya que sabía hacerse presente.

Héctor estaba sentado tranquilamente en una silla, bebiendo café.

Ni siquiera a través de la pantalla podía ocultarse ese aire distinguido y extraordinario que lo rodeaba.

Al notar la mirada de Julieta, dejó la taza de café y le dijo a través de la pantalla:

—Buenos días.

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