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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 563

Capítulo 563

Héctor, Renzo, Gael y Joel se sentaron a jugar cartas.

Jairo no participó. Fue a jugar golf con Efraín y Fabián.

Las mujeres, por su parte, también se pusieron de acuerdo para jugar cartas.

*** Ese día hacía buen clima.

Después de descansar un rato sentados, los niños quisieron salir otra vez a jugar fútbol.

Julieta y Daniela los siguieron hasta el césped para vigilarlos.

Cuando se cansaron de jugar, se sentaron en una banca a comer algo.

En ese momento, Julieta recibió una llamada de Héctor y contestó.

Del otro lado llegó su voz:

-Cariño, ven un momento al cuarto del segundo piso.

Al escuchar aquella forma de llamarla, Julieta apretó un poco más el celular y frunció el ceño.

-¿Qué te pasa llamándome así?

Héctor soltó una risa baja.

-Somos esposos. ¿En qué me equivoqué?

Julieta dijo con impaciencia:

-¿Qué quieres?

-Sube primero. Te estoy esperando.

Héctor no explicó más y colgó.

Julieta bajó el celular.

Daniela alcanzó a escuchar vagamente lo que Héctor había dicho por celular.

Miró a Julieta y dijo:

-Si Héctor te está buscando, ve primero. Yo cuido a Sofía.

Visto así, sin importar si Héctor era sincero o no, sus acciones actuales bastaban para demostrar que, al menos, sí tenía interés en Julieta.

Julieta guardó silencio un instante, asintió y le avisó a Sofía.

Al saber que iba a buscar a Héctor, Sofía incluso la apuró para que fuera cuanto antes.

Julieta se dio la vuelta y regresó a la villa.

Le preguntó a una empleada y subió al segundo piso.

Justo se encontró de frente con Karina, cuyo rostro se veía bastante mal.

Karina la vio, soltó un resoplido frío y pasó de largo junto a ella.

Sintió con claridad el calor anormal que emanaba del cuerpo de él.

En un instante reaccionó y empujó a Héctor.

-Suéltame.

Héctor todavía conservaba suficiente lucidez.

Su cuerpo ardía de forma incómoda, pero aun así no tenía intención de soltarla.

-Si no quieres que te toque, no te tocaré.

Julieta levantó la cabeza y lo miró con cautela.

Su voz estaba tensa.

-Entonces suéltame.

-Voy a meterme al baño a echarme agua fría.

Quédate aquí y cuida que nadie entre.

Su voz era lo bastante tranquila.

Si Julieta no hubiera visto con claridad lo mal que se veía su rostro, habría pensado que su cuerpo no tenía nada.

De pronto, no pudo evitar recordar aquella vez de hace cinco años.

¿De verdad Héctor no había podido controlarse en aquel entonces?

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