Julieta levantó la mirada hacia Héctor, que acababa de entrar.
Él caminó hasta la cama.
—Ya despertaste.
En ese momento, Julieta se veía especialmente tranquila.
Héctor volvió a preguntar:
—Dormiste bastante. ¿Te sientes mareada?
Julieta se frotó la cabeza.
—Un poco.
—Entonces levántate. Ya casi es hora de comer.
Julieta asintió.
Héctor apartó la cobija, la levantó de la cama y la llevó al baño, donde la sentó en un banco.
No llamó a ninguna empleada.
Abrió la llave.
El sonido del agua corriendo hacía que el amplio baño pareciera todavía más silencioso.
Héctor tomó una toalla, la mojó, la exprimió y se la acercó.
Julieta levantó la mirada hacia él y, al comprender lo que quería, la tomó para limpiarse el rostro.
Cuando terminó, Héctor volvió a enjuagarla y se la entregó para que se limpiara una vez más.
Los dos permanecieron en silencio, sin decir una sola palabra.
Cuando Julieta terminó de lavarse la cara, Héctor la cargó hasta el vestidor.
Tomó un cepillo y comenzó a peinarla, pero ella intentó detenerlo.
—Puedo hacerlo sola.
Héctor no le entregó el cepillo. Lo deslizó desde la raíz hasta las puntas.
Gracias a los cuidados constantes, el cabello de Julieta era suave y manejable, como una cascada oscura y sin frizz.
Le llegaba casi hasta la cintura y, de los hombros hacia abajo, caía formando ligeras ondas.
Julieta no volvió a decir nada.
Se limitó a mirar en el espejo al hombre que la peinaba en silencio y que después comenzó a recogerle el cabello.
Al notar sus movimientos, abrió la boca como si quisiera decir algo, pero al final guardó silencio.
El vestidor estaba tan tranquilo que se escuchaba con claridad el canto de los pájaros afuera.
Por la ventana entreabierta entraba una brisa ligera que movía suavemente el borde de su vestido.
Julieta permaneció sentada con la espalda recta, sin moverse, observando al hombre reflejado en el espejo.
Su atractivo rostro se veía sereno, aunque el cansancio era evidente entre sus cejas.
Sus ojos profundos y oscuros seguían siendo imposibles de descifrar.
También le aplicó un maquillaje ligero para darle un poco más de color al rostro.
Cuando terminaron de arreglarla, Héctor entró y la levantó del banco.
Julieta preguntó:
—¿Hoy vamos a salir?
Héctor asintió.
—Vamos a dar una vuelta por el centro. Salir y caminar un poco también te ayudará a recuperarte.
Julieta no respondió.
Al llegar al comedor, Héctor la acomodó en una silla.
En cuanto la vio, los ojos de Sofía se iluminaron.
Exclamó emocionada:
—¡Mamá está preciosa! Yo también traigo un vestido igual al tuyo y el mismo peinado.
Julieta miró a Sofía.
En efecto, las dos llevaban vestidos y peinados iguales; iban perfectamente combinadas.
Extendió la mano, le acarició la cabeza y dijo con ternura:
—Tú eres la niña más bonita.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Muy buena, pero muchos. Capítulos bloqueados...
Realmente esta novela es toda una contradicción. Entiendo que la autora que aparece es la traductora, pero realmente no entiendo el propósito de la novela, creo que la aurora se perdió. Primero, Julieta enamorada de Hector, se presta para estar con El, cuando fue drogado. Hector, no tenia planes de casarse y lo tiene que hacer porque Julieta esta embarazada. Héctor frustrado y tan perfecto, no sumo lidiar con esa situación y la trató malísimo, mas sin embargo le da la oportunidad cuando nace la bebe, pero Julieta lo rechaza. Se va del Pais por 5 años, regresa para divorciarse y no lo hace. La autora refleja los cambios solo a nivel fisico y profesional, pero con debilidades en la parte personal y del trato con los demas. Tengo toda la novela leyendo el maltrato de Julieta hacia Hector, pero es una marioneta de los demas: Parate, siéntate, come, duerme, ve , quedate, divorciate!, Dios!. Y lo que realmente se ofrece todo el tiempo es el gran rencor que Julieta le tiene a Hector. Ojo, que el personaje de Héctor que es tan criticado, es genuine, real y ademas algo que no le reconocen, que a podido tratar mal a Julieta al principio, pero se dedico en cuerpo y alma a criar a su hija y algo importante, nunca le habló mal a su hija de su mamá, mas bien alimentó un buen recuerdo de su madre, y es por eso que Sofia ( otro personaje que es el mejor) es así de amorosa con Julieta. Muy por el contrario de Julieta, que lo que decide fue hacer el papel de la victima. Una recomendación a la autora o no sé si ya está el final, pero que no se destaque tanto lo fisico, el dinero y los negocios, sino el verdadero sentimiento del perdon y de la union de las familias. Como es posible que se destaque la desvinculacion de la madre de Julieta con Ella, y con sus otros hermanos? Y nadie le aconseja a Julieta que hable con todos ellos y arreglen la situación, ya que eso es paz para el alma. Aqui pareciera que Dios no exists, que el Amor no existe, que el respeto no existe. Las novelas, así sean de romance deben dejar un mensaje edificante y positivo. Aqui todo es rencor, trampa, mala intención. Todos los hombres enamorados de Julieta y Todas las mujeres enamoradas de Hector, Dios! El problema de Julieta, no es que Hector la trato mal, fue el abandono de su madre y la separacion de sus padres, por eso el problema de conexión con los verdaderos afectos y lo mismo le sucede a Jairo. Realmente espero que esta novela tenga un buen final, y de verdad el mejor de seria, que se reconciliara con Héctor, que ambos se hablen con la verdad, reconozcan sus errores, pero tambien reconozcan sus virtudes, y sigan adelante con su familia, que es lo mas importante....
Se supone que era una empresaria exitosa q es capaz de tomar decisiones y no puede decirle no a su familia y amigos, que esta por encima de su hija. En serio, la empatía que sentía por ella, se fue toda....
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....