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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 794

Julieta se sobresaltó al ver que Héctor abría la puerta y entraba.

Asustada, se dio la vuelta de inmediato y se cubrió el pecho con una mano, mientras con la otra intentaba alcanzar la toalla que colgaba del perchero.

Sin embargo, apenas dio un paso, Héctor la rodeó por la cintura con facilidad.

Al instante siguiente, cayó entre sus brazos firmes y ardientes.

Incluso a través de la fina tela, el calor de su cuerpo parecía quemarle la piel.

—Tú... Mmm...

Héctor la besó con una urgencia incontenible, apoderándose de sus labios sin darle oportunidad de reaccionar.

Sus fuertes brazos la mantenían inmovilizada contra su pecho, impidiéndole resistirse.

La respiración de Héctor se volvió cada vez más intensa.

El agua seguía corriendo y el vapor envolvía el baño en una espesa neblina.

Julieta sentía que se hundía y salía a flote en medio de un océano profundo, a punto de ahogarse por falta de aire.

—Héctor...

Pronunció su nombre con voz débil y temblorosa.

Héctor hundió el rostro en su cuello y percibió con claridad cómo temblaba todo su cuerpo.

Bajó la voz para tranquilizarla:

—Relájate. No voy a lastimarte. Intenta aceptar poco a poco lo que siente tu cuerpo. No tengas miedo.

Su voz profunda y envolvente resonaba una y otra vez junto a su oído.

Julieta le clavó las uñas en la piel.

Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas sin control, mientras aquellas imágenes reaparecían una tras otra en su mente.

—No... ¡No!

Sin embargo, a esas alturas, Héctor ya no estaba dispuesto a detenerse.

Hasta que, finalmente, todo terminó.

Una hora después, Héctor la llevó en brazos a la habitación contigua.

A la mañana siguiente, la clara voz de Sofía rompió el silencio del amanecer.

—Papá, mamá.

Héctor fue despertando poco a poco.

La puerta se abrió.

Al mismo tiempo, se escuchó la voz nerviosa de una empleada:

—Sofía...

—Papá...

Al ver que Julieta seguía acostada, aparentemente dormida, Sofía procuró no hacer ruido.

Caminó de puntitas hasta la cama, se cubrió la boca con una mano y preguntó con los ojos curvados en una sonrisa:

—¿Estás durmiendo abrazado a mamá?

Héctor sonrió con ternura y respondió en voz baja:

Capítulo 794 1

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