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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 861

Ya era tarde, así que Julieta y Carlos regresaron al hotel.

Había sido un día realmente agotador.

Después de bañarse y prepararse para dormir, Julieta se acostó en la cama, tan cansada que no tenía ganas ni de moverse.

Antes de quedarse dormida, tomó el celular para revisar sus mensajes.

Por la mañana había platicado un rato con Sofía y le había contado que ese día saldría a pasear.

Sofía enseguida insistió en que quería ver fotos de los lugares que visitara.

Julieta compartió en el grupo de WhatsApp algunos videos que había grabado, además de varias fotos de los paisajes.

A esa hora, Sofía seguramente ya estaba dormida.

Julieta dejó el celular y estaba a punto de dormir cuando recibió una llamada de Héctor.

Ella contestó:

—¿Bueno?

Héctor preguntó:

—¿Con quién saliste hoy?

Julieta no tenía nada que ocultar y respondió con naturalidad:

—Con Carlos.

—¿Solo ustedes dos?

Su tono era tranquilo y no dejaba entrever ninguna emoción en particular.

Julieta explicó:

—Mariana no se sentía bien.

Héctor volvió a preguntar:

—¿Todavía no regresas a casa?

—Hoy me voy a quedar en el hotel. Regreso mañana por la noche.

—¿Cuánto tiempo se va a quedar Carlos en Sombrales?

—No sé. Depende de cómo tenga organizada su agenda de trabajo.

De pronto, ambos guardaron silencio.

Julieta sostuvo el celular y, al no escuchar nada del otro lado, dijo:

—Si no hay nada más, voy a colgar. Ya quiero descansar.

—Descansa.

La llamada terminó.

Julieta miró la pantalla durante unos segundos, dejó el celular sobre el buró, apagó la luz y se dispuso a dormir.

Quizá de verdad estaba agotada, porque esa noche se quedó dormida muy rápido, algo poco habitual en ella.

Mientras tanto, muy lejos de ahí, en Gran Bahía, Héctor seguía despierto.

Estaba de pie frente al ventanal, contemplando los edificios y las luces que iluminaban la ciudad, con una expresión serena.

Después regresó al escritorio y tomó el informe médico de Sofía.

Julieta respondió:

—Ayer caminé tanto que terminé rendida. Por eso dormí tan bien.

—Entonces, ¿hoy quieres volver a salir?

Julieta negó con la cabeza.

—Mejor no.

Carlos sonrió.

Durante el día volvieron a pasear un poco por los alrededores y, a las cuatro de la tarde, emprendieron el regreso a la ciudad.

En el camino, Julieta se quedó dormida, apoyada en el respaldo del asiento.

Jairo llamó a Carlos.

—¿Ya vienen de regreso?

—Sí, ya vamos en camino.

—Bien. Entonces regresen a cenar esta noche.

—Claro.

Jairo colgó y respiró profundamente.

El día anterior había hablado con Héctor sobre algunos asuntos importantes.

Sin embargo, después de enterarse de que Julieta había salido a solas con Carlos, Héctor no volvió a comunicarse con él.

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