Celeste estaba esperando dentro del carro.
En cuanto vio a los tres salir juntos, su expresión se ensombreció de inmediato.
El chofer abrió la puerta y Celeste bajó.
Al verla, Sofía la llamó:
—Abuelita.
Celeste ocultó enseguida el mal humor que había mostrado un momento antes.
Cuando su mirada se posó en Sofía, su expresión volvió a llenarse de cariño y ternura.
Héctor tomó a Sofía de la mano y se acercó.
Uno de los guardaespaldas recibió la bolsa que llevaba.
Celeste preguntó:
—¿A qué hora te vas?
—Dentro de un rato tengo que salir.
Héctor le dio algunas indicaciones.
Como Sofía estaba presente, Celeste tampoco quiso decir demasiado.
Julieta permaneció de pie a poca distancia, detrás de Héctor, hasta que ambos terminaron de hablar.
—Mamá —llamó Sofía.
Julieta se acercó para despedirse de ella.
Sofía le recordó a Héctor:
—¡Tienes que regresar pronto para celebrar la boda con mamá!
Al escucharla, la expresión de Celeste cambió bruscamente y miró a Héctor.
Él no dio ninguna explicación y simplemente le respondió a Sofía:
—Ya sé. Ahora súbete al carro con tu abuela.
Sofía se despidió de Héctor y Julieta agitando la mano.
Después, Celeste la tomó de la mano y ambas subieron al carro.
Héctor y Julieta observaron cómo el vehículo se alejaba.

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