Entrar Via

La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 893

Julieta preguntó:

—Pero no puede quedarse viviendo contigo para siempre. En su estado actual necesita recibir tratamiento profesional.

Sergio respondió:

—Por ahora dejaré que se quede aquí. Lo del tratamiento tendrá que esperar hasta que esté más estable. Ya veremos qué decide Rocío.

—Entiendo.

Julieta salió de la villa.

Justo en ese momento, Mariana abrió la puerta del carro y bajó.

Al verla, levantó la mano para saludarla.

—Julieta.

Julieta caminó hacia ella.

Mariana preguntó:

—¿Y Sergio?

—No está en casa. Vine a ayudarlo a cuidar a alguien.

Mariana la miró con curiosidad.

—¿A quién?

—Entremos y te cuento.

Julieta tomó a Mariana del brazo y caminaron hacia la villa mientras le explicaba brevemente lo ocurrido.

Mariana también quedó desconcertada.

Si Noemí había crecido con la familia Quiroz, ¿por qué no se había quedado en casa para recibir tratamiento?

¿Por qué Rocío la había enviado con Sergio?

Julieta supuso:

—Tal vez lo que le pasó ocurrió precisamente en Casa Quiroz. Por eso Rocío le pidió ayuda a Sergio.

—¿Y cómo van las cosas entre Sergio y Rocío?

—No tengo idea. Eso ya depende de él.

Mariana miró a Julieta y asintió con cierta resignación.

En realidad, Sergio era quien más lástima daba.

Si en aquel entonces hubiera sido un poco más decidido y hubiera tomado la iniciativa, quizá a estas alturas ya tendría su propia familia.

Pero en la vida no existían los “hubiera”.

Jimena y los demás también sabían que Sergio había llevado a una muchacha a su casa para que se quedara ahí.

Incluso le habían mandado comida un par de veces, pero ella no había probado nada.

Jimena le preguntó a Julieta:

—¿Cómo sigue esa muchacha?

—En la tarde le pusieron suero y comió un poco. Por ahora parece estar más estable.

Jimena soltó un suspiro.

—Pobre muchacha. Quién sabe por todo lo que habrá pasado.

***

Esa noche, Mariana se quedó en la casa y Jimena mandó preparar una habitación para ella.

***

A la mañana siguiente, Julieta fue a la villa de Sergio con un recipiente térmico en la mano.

Al entrar, vio al personal de la casa haciendo la limpieza y preguntó:

—¿Noemí estuvo bien anoche?

Una de las empleadas respondió:

—Durmió bastante tranquila. Ya está despierta.

Julieta asintió y subió.

Cuando abrió la puerta de la habitación, encontró a Noemí sentada en silencio en el balcón.

La brisa movía suavemente su cabello y toda su figura transmitía una sensación de serenidad y fragilidad.

Al escuchar el ruido de la puerta, Noemí reaccionó ligeramente.

Julieta se acercó, dejó el recipiente térmico sobre la mesa y preguntó:

—¿Dormiste bien anoche?

Los ojos desenfocados de Noemí se dirigieron hacia el lugar de donde provenía la voz de Julieta y ella asintió.

—Entonces come algo primero.

Julieta abrió el recipiente.

Había un tazón de avena espesa, varias rebanadas de pan recién horneado y un huevo cocido.

Julieta peló primero el huevo y se lo puso en la mano.

—Come primero el huevo.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)