La risa contenida de Gael se escuchó al otro lado de la línea.
—Vaya carácter que tienes.
—¿Qué quieres? —preguntó Héctor.
—Dile a Julieta que deje de meterse donde no la llaman.
Héctor terminó de despertarse por completo, aunque su voz aún conservaba un tono perezoso.
—Si no puedes controlar a la gente que está a tu lado, no culpes a los demás por intervenir.
—Por lo menos yo estoy mejor que otros que ni siquiera pueden controlar a su propia esposa.
La mirada de Héctor se ensombreció y soltó una risa fría.
—Por lo menos sigue siendo mi esposa.
—No creo que puedas seguir diciendo eso por mucho tiempo.
—¿Qué quieres decir?
—Como sea, mantengo lo que dije.
Gael colgó después de pronunciar esas palabras.
Héctor se recargó en la cabecera y dejó el celular a un lado.
Ya estaba completamente despierto.
Se pasó una mano por el cabello despeinado y abrió WhatsApp.
Julieta seguía sin responder sus mensajes.
De verdad no estaba dispuesta a ceder ni un poco.
***
Julieta se quedó un rato más acompañando a Noemí, hasta que Sofía fue a buscarla.
Después de decirle unas palabras, se marchó con Sofía.
Sergio se quedaría ahí por el momento y se iría cuando Noemí estuviera más tranquila.
Al regresar a casa, Julieta vio a Jairo hablando por celular en el patio con expresión seria.
En cuanto la vio, él le dijo unas palabras más a la persona al otro lado de la línea y colgó.
—¡Tío Jairo! —gritó Sofía.
Jairo se acercó, se agachó frente a ella y le acarició la cabeza con una sonrisa.
—Puedes decirme solo Jairo.
Sofía se tapó la boca mientras soltaba una risita y volvió a llamarlo:
—Jairo.
—Muy bien —respondió él con una sonrisa.
Él se puso de pie, miró a Julieta y preguntó:
—¿Qué pasó en casa de Sergio?
Poco antes había visto a Gael salir de la villa de Sergio.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)