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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 901

Gael tenía facciones marcadas y duras, y había algo peligroso en su mirada.

Llevaba una pulsera de cuentas en la muñeca y permanecía de pie con el rostro inexpresivo.

Su sola presencia resultaba tan intimidante que nadie se atrevía a acercarse a él con facilidad.

Julieta lo reconoció de una reunión que Renzo había organizado hacía tiempo.

Gael observó a Julieta y luego fijó la mirada en Noemí, quien permanecía con la cabeza agachada y el cuerpo tembloroso.

Se acercó y la llamó en voz baja:

—Noemí.

Ella no se atrevió a mirarlo y respondió con voz temblorosa:

—Gael...

—Nos vamos.

Su voz era grave y su tono firme, sin dejar lugar a discusión.

Noemí permaneció sentada y apretó aún más la mano de Julieta.

Gael entrecerró los ojos.

Aunque Noemí no podía verle el rostro, pareció percibir el cambio en su estado de ánimo y se estremeció de golpe.

Sergio dio un paso al frente.

—Ya que ella no quiere irse contigo, no la obligues. Rocío vendrá por ella. Como la dejó bajo mi cuidado, al menos debo esperar hasta que regrese.

Gael volteó hacia él.

—Entonces llámala ahora mismo.

Su tono era tranquilo, pero ejercía una presión que dificultaba negarse.

Sergio sostuvo su mirada sin retroceder.

Gael apartó los ojos, sacó el celular y llamó a Rocío, pero ella no contestó.

No volvió a intentarlo.

Miró a Noemí y ordenó:

—Te vienes conmigo.

Noemí se aferró a la mano de Julieta.

Con la cabeza agachada, tenía la mirada perdida.

Tras guardar silencio unos momentos, logró decir con dificultad:

—Quiero esperar a que Rocío regrese.

Parecía haber agotado todas sus fuerzas con solo pronunciar aquellas palabras.

Al notar que el semblante de Gael se ensombrecía, Julieta intervino:

—Será mejor que dejes a Noemí aquí por ahora. Necesita tiempo para tranquilizarse. Hay quienes pueden cuidarla, así que no tienes de qué preocuparte.

Gael clavó la mirada en ella.

La atmósfera en la sala se volvió tan opresiva que resultaba difícil respirar.

—¿Gael ya se fue? ¿Dónde está Noemí?

—Noemí sigue conmigo. Esperaré a que vengas por ella.

Rocío comprendió a qué se refería y soltó un suspiro de alivio.

—Gracias. Voy camino al aeropuerto porque tengo que viajar a Monte Azul. Pasaré por Noemí cuando regrese.

Sergio no hizo más preguntas.

—De verdad lamento causarte tantos problemas. Perdóname —añadió Rocío.

Sergio era miembro de la familia Gómez y nieto de Elías.

Mientras Noemí permaneciera con él, Gael tendría que mostrarle cierto respeto.

Por eso Rocío se había atrevido a sacar a Noemí del hospital y pedirle a Sergio que cuidara de ella durante un tiempo.

—No te preocupes —respondió él.

***

Mientras tanto, en un lujoso departamento de Gran Bahía, eran las cuatro y media de la madrugada.

Una llamada despertó a Héctor.

En cuanto contestó, sin esperar a que la persona al otro lado de la línea hablara, dijo:

—Fíjate qué hora es antes de llamar.

La molestia en su voz era evidente.

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