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La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera) romance Capítulo 957

Después de más de un mes sin verlo, Héctor había adelgazado bastante.

Sus facciones se veían más marcadas, todavía tenía algo de barba en el mentón y unas ojeras evidentes que delataban el cansancio.

Siempre había sido muy cuidadoso con su apariencia.

Julieta nunca lo había visto tan descuidado.

Ella se sentó frente a él y comenzó a comer en silencio.

Héctor, en cambio, permaneció recargado en el respaldo de la silla sin probar bocado, mirándola fijamente.

Julieta aguantó un rato hasta que finalmente levantó la cabeza.

—¿Ya comiste?

La voz de Héctor llevaba un evidente tono de molestia.

—De todos modos, esto no lo prepararon para mí.

Julieta respondió con paciencia:

—Entonces, ¿qué quieres comer? Le digo a Ximena que te prepare otra cosa.

Héctor la miró fijamente.

—Quiero comerte a ti.

La mano de Julieta se detuvo.

Dicho por él, aquello no sonó especialmente insinuante. Más bien parecía una amenaza.

Ella apretó los cubiertos y respondió con frialdad:

—Comerse a una persona es ilegal.

Héctor soltó una risa fría.

Julieta ya no quiso prestarle atención y siguió comiendo.

Pero el hombre frente a ella continuaba sin tocar la comida.

No dejaba de observarla, haciéndola sentir cada vez más incómoda.

Al cabo de un rato, finalmente dejó los cubiertos.

—Voy a prepararte un poco de pasta.

Héctor no respondió.

Aun así, Julieta se levantó y fue a la cocina.

Con tal de alejarse de él aunque fuera un momento, ya se sentía un poco más tranquila.

Puso agua a hervir y sacó la pasta.

Capítulo 957 1

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