Julieta lo miró.
—¿Qué quería Soledad?
—Nada importante. Ve a ocuparte de lo tuyo.
—De acuerdo.
Julieta se levantó y salió.
Carlos se recargó en el respaldo de la silla, se quitó los lentes y se masajeó el entrecejo.
Luego soltó una risa fría y su expresión se ensombreció.
“Héctor sí que era un descarado.”
Permaneció en silencio unos instantes antes de tomar nuevamente el celular y hacer una llamada.
Cuando Sebastián contestó, bromeó:
—¿Por fin te acordaste de llamarme? ¿Necesitas que te ayude con algo?
La noche anterior habían hablado por celular sobre asuntos de la empresa.
Con Sebastián encargándose de las cosas allá, Carlos podía disponer de más tiempo.
Después también habían hablado del divorcio entre Julieta y Héctor.
Por supuesto, Sebastián estaba a favor de que Carlos actuara cuanto antes.
A su parecer, justo después de salir de un matrimonio era cuando una persona más necesitaba compañía, así que aquel era el mejor momento para acercarse.
Carlos no tenía ningún interés en sus consejos poco serios.
Tampoco estaba de humor para bromear. Dijo con tono serio:
—Ya revisé el proyecto de investigación biológica. Tenemos que conseguirlo como sea.
Ese también era uno de los proyectos prioritarios de Grupo Central para ese año.
Después de que se difundiera la noticia de lo ocurrido con Héctor, muchas empresas habían puesto los ojos en el proyecto.
En teoría, Grupo Altamira debía haber aprovechado de inmediato la oportunidad para disputárselo.
Sin embargo, Carlos no había hecho ningún movimiento y las demás compañías tampoco se habían atrevido a actuar precipitadamente, por temor a que hubiera algo detrás que desconocían.
Cuando finalmente se supo que Héctor estaba sano y salvo, todos se alegraron en secreto de no haber intervenido.
De haberse precipitado, probablemente solo habrían provocado las represalias de Héctor.
Todo indicaba que Grupo Altamira ya sabía desde antes que él estaba bien.
Sebastián notó de inmediato que el tono de Carlos no era normal y dejó las bromas.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....