Julieta siguió a Carlos hacia la entrada de las salas.
Justo antes de entrar, Carlos alcanzó a distinguir una figura por el rabillo del ojo y lanzó una mirada fría en esa dirección.
El hombre estaba de pie a cierta distancia, con una expresión serena y controlada.
A simple vista se notaba que había recibido entrenamiento profesional.
Los observó entrar a la sala, pero no los siguió.
En su lugar, buscó un asiento en el área de descanso y tomó un folleto publicitario para fingir que lo leía.
Antes de que terminara la película, Carlos salió un momento para ir al baño.
En cuanto llegó al vestíbulo, el hombre que estaba sentado levantó la cabeza de inmediato y se puso alerta.
Carlos caminó directamente hacia él y se detuvo frente a él, mirándolo fijamente.
El hombre también se tensó y sostuvo su mirada.
—Dile a Héctor que Julieta no es alguien a quien pueda mandar vigilar. Y será mejor que tú tampoco vuelvas a seguirla.
Después de advertirle, Carlos se dio la vuelta y regresó a la sala.
El hombre lo vio alejarse y se puso nervioso.
Tras dudar unos instantes, salió del cine y llamó a Héctor.
Cada tono mientras esperaba que contestara le aumentaba la tensión.
Finalmente, la llamada se conectó.
—¿Cómo va todo?
El hombre informó con sinceridad:
—Señor Héctor, disculpe. Carlos me descubrió.
La voz de Héctor se volvió más fría.
—¿Están juntos ahora?
—Sí. Están viendo una película en el cine.
Al otro lado de la línea se hizo un silencio que le provocó una fuerte sensación de presión.
Héctor colgó.
Dentro de la sala, Carlos acababa de regresar a su asiento y le preguntó a Julieta qué había pasado durante la parte que se había perdido.
Mientras Julieta se lo explicaba en voz baja, sonó su celular.
Al ver quién llamaba, rechazó la llamada de inmediato y le mandó un mensaje: “¿Qué pasa?”
Héctor respondió enseguida: “¿Por qué no contestas? ¿Qué estás haciendo?”

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La señora no perdona al infiel (Yamila Rivera)
Me molesta Julieta por indecisa, obvio que tiene sentimientos por Hector; nadie se acuesta una y otra vez con alguien que no quiere. Le falta carácter para pelear por su familia desde el inicio. Es egoísta siempre piensa en ella. Esta novela refleja el diario vivir de un hombre en la vida real. Salió embarazada se quiso casar, se caso y aunque no la paso bien porque obligó a alguien a casarse tampoco podía obligarlo a amarlo. Cuando tuvo el bebé, no lo quiso se fue" típico de los hombre" le importo ella aunque Hector le llamo para que acompañará a la bebé lo ignoro e hizo su vida. Pasan años, vuelve, se acerca a la niña, pero no acepta la responsabilidad, solo piensa en ella. Aquí víctima solo Sofia, Hector a pesar de su carácter dejó su ego de lado por complacer a su hija, "el típico rol de la mujer", 0 mujeres e incluso ha aprendido a ser humano por complacer a la niña. Juliette al contrario, dice que no lo quiere, pero disfruta la cama, sale embarazada de un 2do niño y lo habla con Carlos, otro migajero que detesto, Acaso no debería hablarle con Hecto. Solo espero que la escritora no se vaya por el lado del aborto porque dejo de leerla. Estaría nuevamente mostrando el rol típico del hombre que le pide a la mujer que no la quiere y que aborte. Aquí Julieta tendrá la excusa de que su cuerpo es suyo y si pase que decepcionante porque la verdad no importa quien realice el acto sea hombre o mujer. Eso se llama ser egoístas y nunca pensar en los que realmente sufren, en este caso Sofia y el bebé por nacer. Yo siendo Julieta, no escucho a nadie, solo pensaría en mi como mujer, si me gusta Hector me quedo con él, me enfrento al mundo de su brazo, no permitiría qué un tercero se meta en la relación, hablaría con él de frente. La verdad ya me cansa su papel de víctima, y estoy de acuerdo si quiere vivir lejos de Hector qué lo haga, pero que no se quejo cuando Hector la deje de lado y se case porque quiera o no ella perdió los derechos legales sobre Sofia. Si él se casa la niña dejará de convivir por ella y no porque Hector la vaya a negar es porque según leo esta historia es de origen asiático y ellos tienen otra tradición. Los hijos no dejan su casa, si se separan se quedan con la familia paterna y así será....