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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1036

Su edad no los iba a salvar.

Eran perpetradores de violencia en internet y merecían ser castigados.

Durante el tiempo que estuvo bajo investigación, Josefina tampoco se quedó quieta.

Intentó contactar a Benjamín insistentemente, pero no obtuvo respuesta alguna.

Desesperada, no tuvo más opción que contactar a Petra.

Cuando le avisaron que tenía una visita, Josefina pensó que era Petra.

Pero al ser escoltada a la sala de visitas, vio que quien la esperaba era Rebeca.

Rebeca estaba al otro lado del cristal. Al ver a Josefina, la saludó con una sonrisa radiante.

La expresión de Josefina se tensó y se dio la vuelta para irse.

Sin embargo, el guardia detrás de ella le puso una mano en el hombro y la obligó a sentarse.

Rebeca descolgó el teléfono.

Luego señaló el auricular del lado de Josefina, indicándole que lo tomara.

Josefina tenía mala cara, pero finalmente levantó el auricular.

Apenas se lo puso en la oreja, escuchó la voz de Rebeca.

—Cuánto tiempo sin verte, Josefina. ¿Cómo te ha ido últimamente?

Al oír la voz de Rebeca, Josefina apretó los dientes en secreto. Recordó instantáneamente cómo había provocado a Rebeca cuando recién regresó al país.

En aquel entonces, la balanza de Benjamín aún se inclinaba hacia su lado.

Guardó silencio, reprimiendo su rabia.

Rebeca curvó los labios en una sonrisa leve y dijo suavemente:

—Josefina, vine hoy solo para avisarte que no se te ocurra volver a molestar a Benjamín ni a Petra.

—Ellos no van a verte. A partir de hoy, todo lo relacionado contigo lo manejo yo.

No esperaba que fuera tan desvergonzada como para usar su antiguo enamoramiento por Benjamín para crear una imagen pública de víctima.

La familia Pineda no las había tratado mal a ella ni a Frida durante todos esos años.

Pero ellas no tenían llenadera.

Josefina y Frida podrían haber tenido una buena vida.

Fueron ellas mismas las que se labraron este destino.

Josefina se mordió el labio, colgó el teléfono y se negó a seguir hablando con Rebeca.

Rebeca, al ver a Josefina resignada a su suerte, sonrió, escribió unas líneas en su celular y lo pegó al cristal frente a Josefina.

[Esto no va a terminar aquí. Frida puede que tenga la gratitud de Benjamín, pero no la mía. Haré que devuelva hasta el último centavo que se robó.]

Al leer el mensaje, el pánico inundó la mirada de Josefina.

Había perdido su último salvavidas.

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