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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1300

Violeta era muy eficiente; en solo medio día ya tenía listo el itinerario de viaje.

Por la tarde, le entregó el plan a Jimena Calvo y le preguntó:

—Señorita Calvo, ¿cuándo nos vamos? ¿Hoy o mañana?

—Si salimos hoy, me encargo ahorita de reservar los boletos de avión y el hotel para la noche.

Al escucharla, Jimena le dio un vistazo al itinerario y respondió con tono tranquilo:

—Nos vamos esta noche.

—Vete a tu casa a empacar saliendo del trabajo. Nos vemos en el aeropuerto.

Violeta asintió y salió de la oficina.

En el instante en que la puerta se cerró, la mirada de Jimena se desvió hacia el lugar donde Federico Núñez se había sentado el día anterior.

Pero la apartó rápidamente, sin mostrar mucha emoción en los ojos.

Sacó su celular y marcó el número de Delfina.

—Delfina, voy a salir de viaje de negocios. Por favor, ayúdame a hacer la maleta y dile al chofer que la traiga a Grupo Núñez.

Delfina no hizo preguntas y aceptó de inmediato.

—Claro que sí, señorita Calvo.

Con esa confirmación, Jimena colgó.

Sin embargo, unos minutos después, volvió a marcarle.

—Mejor déjala lista en la sala, pasaré a la casa saliendo del trabajo.

—Está bien —respondió la mujer.

Después del trabajo.

Jimena regresó a la Residencia Los Arrayanes.

Delfina ya había empacado la maleta tal como se lo indicó y la había dejado en la sala.

En cuanto Jimena entró, Delfina se acercó para explicarle a detalle lo que le había guardado.

Jimena la escuchó en silencio.

Cuando terminó de hablar, le preguntó:

—Señorita Calvo, ¿quiere que le prepare algo más?

Jimena negó con la cabeza.

—No es necesario —dijo, y miró la hora en su reloj.

En ese momento, Violeta le mandó un mensaje con la información del vuelo.

Después de leerlo, bajó el celular y le indicó a Delfina:

—Voy a cenar antes de irme al aeropuerto.

Delfina no pudo terminar la frase porque Federico la interrumpió de tajo.

—Hoy no voy a cenar a la casa. Avísale a la señorita Calvo, que no me espere.

Delfina se quedó sorprendida por un segundo y luego respondió:

—La señorita Calvo ya cenó.

Al escuchar eso, Federico guardó silencio unos segundos y luego colgó.

Qué mujer tan fría.

¿Cómo se le ocurrió pensar que Jimena lo iba a esperar?

Después de colgar, Federico abrió el chat que tenía con Jimena.

Quería explicarle por qué no iría a cenar esa noche.

Pero después de escribir una línea, se detuvo.

Si ella ya había cenado sola, era obvio que no le importaba en lo absoluto el motivo de su ausencia.

Federico se frotó las sienes y guardó el celular.

Poco después, el invitado que había citado esa noche llegó al privado.

Federico controló sus emociones de inmediato, se levantó para recibirlo y mostró una sonrisa.

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