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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1387

Jimena le acarició cariñosamente la cabeza.

—Tranquila, no voy a tomar ni una gota, y además sé perfectamente cómo cuidarme sola.

A pesar de escucharla, Petra seguía sintiendo un hueco en el estómago, por lo que propuso de inmediato:

—Entonces le digo a los escoltas que te acompañen; así, si se ofrece cualquier cosa, están listos para sacarte en corto.

Jimena asintió con una cálida sonrisa.

—Mi Petra ya creció, ya hasta sabe cómo proteger a su hermana.

Al día siguiente.

Jimena llegó puntual al salón privado que Maximiliano había reservado.

En cuanto cruzó la puerta, las primeras caras que vio fueron las de Leonel y Franco.

A Franco se le iluminó la mirada de inmediato y dio un salto de la silla.

—Jimena.

Tenía una sonrisa enorme plasmada en la cara, y de cierta forma, traía esa misma vibra de cuando iban en la prepa.

Solo que, después de su larga temporada en Mirador del Sur, regresaba mucho más tostado por el sol, y el daño de los rayos UV lo hacía ver un poco más demacrado y envejecido.

Jimena lo ignoró por completo; sus ojos pasaron de largo para sonreírle y saludar a Maximiliano.

El jefe de grupo no perdió tiempo y la invitó a sentarse.

Fue ahí cuando Rosalía movió la silla que tenía a un lado y dijo con su mejor sonrisa fingida:

—Jimena, siéntate aquí.

En cuanto Rosalía abrió la boca, todas las miradas de los presentes empezaron a brincar entre las dos.

Cualquiera que estuviera ahí estaba más que enterado de todo el circo que hubo con Franco y Rosalía.

Mientras el salón entero contenía la respiración, esperando a ver qué haría, Víctor Ferrer atravesó la puerta con paso seguro; se acercó a Jimena, esbozó una sonrisa de lado y le soltó:

—Vaya, nos volvemos a encontrar.

Jimena levantó una ceja.

—¿Qué haces de regreso?

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