El profesor Vicuña asintió, dio un ligero suspiro y dijo:
—Ya que estás decidido a tener una buena vida con tu esposa, no diré más. Les deseo lo mejor.
Federico agradeció en voz baja.
Durante el trayecto de regreso, el profesor Vicuña se mantuvo inusualmente callado.
Sentía que su comportamiento de hoy había manchado su ética profesional.
Sabiendo perfectamente que Federico estaba casado, intentó que él y Regina se reconciliaran solo porque le daba lástima la situación de la chica. No pensó que sus acciones, aunque buscaban salvar a Regina, también terminarían lastimando a alguien más.
El profesor Vicuña suspiró, fijó la mirada en Federico y le dijo en voz baja:
—De ahora en adelante, no me meteré en sus asuntos sentimentales.
Solo no pudo contenerse esta vez al ver lo mal que la estaba pasando Regina.
Federico asintió y le dijo al profesor Vicuña con calma:
—Profesor Vicuña, lamento haberle causado tantas molestias.
El profesor Vicuña volvió a suspirar.
—Solo me daba lástima ver a Regina así.
Federico no respondió a eso.
Regina había tenido infinidad de oportunidades para separarse de la familia Serrano.
Pero en todos estos años, nunca pasó por su cabeza hacerlo.
Aunque ahora, por alguna razón, había decidido cambiar, a los ojos de Federico esto sería solo temporal.
Bastaría con que la familia Serrano le ofreciera alguna migaja de cariño para que Regina regresara corriendo hacia ellos.
Al fin y al cabo, no era la primera vez que pasaba algo así.
La señora Serrano era una experta en hacerse la víctima y armar teatros.
Y Regina siempre caía rendida ante el tema de la familia.
—Da lástima, pero es el camino que ella misma eligió.
Ya que decidió tomar ese rumbo, tendría que aguantarse las consecuencias solita.
El profesor Vicuña no dijo nada más.
Federico dejó al profesor Vicuña en la entrada de su casa y se marchó.
***
Calculó el tiempo justo para llegar al aeropuerto y esperó su vuelo con destino al Estado de Chavín.
A la mañana siguiente.
Violeta murmuró a sus espaldas:
—Qué tipo tan raro.
Apenas ayer había salido en todos los titulares por andar defendiendo a Regina.
Y resulta que hoy ya estaba plantado en el Estado de Chavín.
—Seguro quiere tener a ambas contentas.
Jimena escuchó los murmullos de Violeta y su mirada se volvió aún más fría.
Federico se levantó, caminó hacia Jimena y, al notar el cansancio en su rostro, le preguntó con preocupación:
—¿Estás muy cansada?
Jimena no respondió a su pregunta directamente, sino que echó un vistazo a su maleta.
—¿Qué haces aquí?
Federico, al notar que no parecía muy feliz de verlo, reprimió la incomodidad que sintió y contestó:
—Ya llevas casi una semana por acá. Tenía miedo de que tuvieras problemas con el trabajo, así que quise venir a echarte la mano.
Jimena respondió en un tono frío:
—Todo está en orden, no necesito ayuda.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...