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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1345

Si no había logrado sacarle información a Moisés, era seguro que Elian tampoco le diría nada útil.

Regina se frotó la frente con frustración y revisó sus contactos.

De repente, cayó en cuenta de que en realidad nunca había logrado entrar al círculo íntimo de Federico.

Inhaló profundo para tranquilizarse y su mirada se detuvo en el contacto de Jimena.

Observó el número por varios segundos hasta que, finalmente, le marcó.

Jimena tardó un buen rato en contestar.

Justo cuando Regina ya iba a rendirse...

...la voz fría y distante de Jimena sonó a través del celular:

—Bueno.

Regina soltó el aire despacio, intentando controlar sus nervios.

—Señorita Calvo, buenas tardes.

—¿Qué se le ofrece? —preguntó Jimena.

—Quisiera verla en persona —respondió Regina.

Tras decir eso, la línea se quedó en un silencio total.

Regina aguantó la respiración, apretando el teléfono con fuerza, invadida por la tensión.

No supo cuánto tiempo pasó, pero finalmente escuchó un "está bien" muy seco.

Junto a esa breve respuesta, se oía el crujir de páginas pasando.

Jimena seguía trabajando.

Regina se apresuró a darle la hora y la dirección.

—Llegaré puntual —afirmó Jimena.

Y sin más, colgó.

Las palabras de Regina se quedaron atoradas en su garganta, dejándola con una sensación muy molesta.

Pero al menos había aceptado verla, eso era lo que importaba.

Regina se levantó, se quitó la bata de hospital y se puso algo de maquillaje ligero para no verse tan pálida.

Esa tarde no tenía programados estudios médicos, así que podía salir un rato.

Al mirarse al espejo, notó que tenía mejor semblante. Se forzó a sonreír ante su reflejo y salió de la habitación.

Por la tarde.

Regina se sacó un poco de onda y se apresuró a señalar el final de la lista.

—Ah, aquí también tienen recién molido.

—No consumo esta marca —rechazó Jimena secamente.

Regina se quedó helada.

Jimena no prestó atención al desconcierto en su rostro. Sacó su celular, miró la pantalla un segundo y le dijo directamente:

—Dime, ¿de qué querías hablar conmigo?

Ellas no tenían el tipo de relación en la que pudieran fingir cortesía e intercambiar trivialidades.

Jimena fue directo al grano.

Ante esto, Regina esbozó una expresión incómoda y bajó la voz.

—La verdad, quería verla para preguntarle... ¿Es cierto que Federico y usted se divorciaron?

Jimena la miró fijamente a los ojos, pero no respondió enseguida.

Regina respiró profundo, sintiendo una repentina presión en el pecho.

—Es que... vi que alguien filtró en internet fotos de su divorcio con Federico.

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