¿Gusta que le prepare algo de cenar, señorita Calvo?
Jimena agitó la mano. —No es necesario. Cené bastante con los Núñez, ahorita no tengo hambre.
Delfina asintió al escucharla y, al verla tan concentrada en su trabajo, no intentó seguir sacándole plática y se retiró con discreción.
Justo cuando Delfina estaba por cerrar la puerta del estudio, Jimena le indicó con voz neutra:
—Mañana prepara una porción extra para el desayuno.
Delfina asintió sin preguntar para quién sería.
A la mañana siguiente.
Jimena se despertó temprano. Tras asearse, se puso un traje sastre negro bastante formal.
Salió del vestidor, revisó la hora y fue a sentarse en el sofá de la sala.
Delfina estaba ocupada en la cocina, pero al verla ya lista, se apresuró a decir:
—Señorita Calvo, el desayuno estará listo en unos minutitos.
Jimena asintió y volvió a checar la hora.
Federico aún no le había mandado ningún mensaje.
Estaba a punto de cumplirse la hora a la que habían quedado en que pasaría por ella.
Unos minutos después.
Delfina terminó de preparar el desayuno y lo sirvió en el comedor.
—Señorita Calvo, ya está servido.
Le avisó a Jimena, que estaba de pie frente al ventanal de piso a techo.
Jimena, que tenía la mirada fija en la calle allá abajo, volvió en sí al escuchar la voz de Delfina.
—De acuerdo.
Se dio la vuelta y se dirigió al comedor.
En la mesa ya estaban servidas las dos porciones.
Delfina había notado desde el principio que su jefa estaba esperando a alguien, pero viendo que la visita no llegaba, no se atrevió a preguntar de quién se trataba.
Como Jimena no decía nada, Delfina tampoco se atrevía a indagar.
Tras terminar de desayunar, Jimena miró la hora de nuevo.
Federico seguía sin llegar.
Pero recuperó la compostura casi de inmediato. Caminó hacia Jimena frente a toda la prensa, le tomó las manos con una sonrisa y le preguntó en voz baja:
—¿El chamaco de Federico no pasó a recogerte hoy?
Jimena asintió suavemente y contestó:
—Tal vez se le complicó con algún otro asunto.
Al escucharla, la señora Núñez ahogó un suspiro pesado.
Con tantos reporteros presentes, no podía ponerse a revisar su celular ni ver la hora, así que fingió estar platicando alegremente con Jimena para evitar que notaran cualquier anomalía.
—No te preocupes, yo estoy aquí contigo.
La señora Núñez era la actual matriarca de la familia Núñez.
Mientras ella y Jimena mantuvieran una buena relación, los socios del Grupo Calvo captarían perfectamente el mensaje.
Jimena asintió levemente con una sonrisa discreta.
—Me siento sumamente tranquila sabiendo que está aquí conmigo.
Los problemas del Grupo Calvo no eran ni tan graves, ni tan insignificantes.
Aun si la familia Núñez no pudiera estabilizar la situación temporalmente, contaban con el apoyo de Benjamín Hurtado. En realidad, esta conferencia de prensa no era estrictamente obligatoria.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...