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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1390

Jimena negó con la cabeza.

—Tampoco me acuerdo de nadie con ese nombre. Seguro no pertenecía a mi círculo social ni teníamos contacto.

Al escuchar su respuesta, a Georgia se le cayó la cara de vergüenza y frustración.

Durante la prepa, había estado perdidamente enamorada de Alexandro.

Pero él solo tenía ojos para Jimena.

Alexandro la estuvo buscando durante años.

En ese entonces, Georgia y él ya estaban saliendo y coqueteando; solo faltaba que lo hicieran oficial.

Sin embargo, desde que Jimena apareció en el panorama, acaparó toda la atención del chico, quien se olvidó por completo de Georgia. Por ese motivo, ella siempre había considerado a Jimena como su enemiga jurada.

Incluso cuando con el tiempo dejó de importarle Alexandro, el rencor que sentía hacia Jimena seguía intacto.

Y resulta que ahora, Jimena decía no acordarse de que Alexandro siquiera existiera.

Por unos instantes, Georgia se quedó sin palabras.

Se mordió el labio con rabia, miró fijamente a Jimena, respiró hondo para calmarse y dijo con voz tensa.

—Sí, claro. Hazte la que no sabe.

Jimena ni siquiera se molestó en responder; solo la observó con cierta lástima.

Esa mirada condescendiente sacó de sus casillas a Georgia.

Justo cuando estaba a punto de replicar, Víctor intervino con tono relajado.

—No seas ridícula, no tendría por qué fingir algo así.

—Para nadie es un secreto que desde la preparatoria, el señor Damián Calvo ya la había presentado como la futura heredera de la familia Calvo.

—En aquel entonces, cualquier familia de San Miguel Antiguo con un poco de sentido común se moría de ganas por crear lazos con ella.

—Eso causó que intentaran emparejar a todos los muchachos de su edad del mismo círculo social con Jimena.

—Esos fueron los años dorados en los que la familia Calvo estaba en la cima del poder.

Georgia puso una mueca de fastidio al ver cómo todos rememoraban con admiración la popularidad que había tenido Jimena en la prepa; le ardía la sangre.

Cuando estudiaban juntos.

A pesar de compartir el mismo salón, casi nunca interactuaban.

Jimena siempre había sido alguien bastante callada e inalcanzable.

Además, por culpa de que Alexandro solo tenía ojos para Jimena, en el fondo, Georgia siempre se había sentido muy inferior y acomplejada ante ella.

Se mordió la comisura de los labios y miró a Rosalía, buscando su apoyo en medio de la humillación.

Pero Rosalía ni siquiera la volteó a ver; su mirada seguía clavada en Franco. Georgia apretó los dientes.

Ahí estaba ella, dando la cara y peleando las batallas de su amiga, mientras que Rosalía ni siquiera movía un dedo para defenderla por andar embobada con el novio.

Sin más que añadir, Georgia optó por quedarse callada.

Jimena le restó importancia al asunto y apartó la vista de ella.

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