Jimena fue directo al grano y le explicó el motivo de su llamada.
—Mamá, hoy dejé que Olivia se encargara de los documentos de la empresa. No hubo ningún problema, hizo un trabajo excelente. Puedes dejarle la sucursal con toda tranquilidad. Yo... me regreso a San Miguel Antiguo en tres días.
Al escucharla, la señora Núñez guardó silencio durante un largo rato antes de responder con suavidad:
—Está bien.
—¿Cuándo tienes pensado irte? ¿Ya compraste el boleto de avión?
Jimena respondió en voz baja: —Me voy en tres días. Compraré el boleto mañana.
Había muchos vuelos diarios de Santa Brisa a San Miguel Antiguo, así que, aunque lo comprara a última hora, seguro encontraría lugar.
La señora Núñez asintió con un «mjm» y luego le dijo:
—Ven a cenar a la casa mañana.
—Claro, paso a verte saliendo del trabajo —aceptó Jimena.
La señora Núñez dejó escapar un suspiro y le preguntó:
—Jimena, ¿decidiste regresar a San Miguel Antiguo tan de prisa porque Regina fue a buscarte a la sucursal hoy?
Jimena lo negó rotundamente.
—No, mamá, no tiene nada que ver con ella. Simplemente quiero volver pronto a San Miguel Antiguo. Primero, para cuidar mi salud, y segundo, porque la panza de mi hermana ya está bastante grande. Estos últimos días ella se ha estado encargado de casi todos los asuntos de la empresa familiar, así que si regreso podré echarle la mano.
—Le faltan tres meses para dar a luz y quiero pasar más tiempo con ella.
Al escuchar sus razones, la señora Núñez aceptó:
—De acuerdo.
Jimena apretó los labios y murmuró:
—Mamá, muchas gracias por cuidarme todo este tiempo. Siento mucho no haber cumplido con mi responsabilidad.
La voz de la señora Núñez sonó con un dejo de nostalgia.
—Jimena, lo has hecho excelente. Cuando Federico recién se casó contigo, mi única esperanza era que lograras inspirarlo para que tomara las riendas del Grupo Núñez.
—Y ahora, en efecto, ya ha centrado toda su atención en el trabajo. A decir verdad, soy yo quien debe darte las gracias.
Pero a pesar de estar dormida, su sueño estuvo muy lejos de ser tranquilo.
En sus sueños, la figura de Federico aparecía de manera constante.
Veía sus ojos enrojecidos y aquella determinación absoluta con la que voló al Estado de Chavín sin decir ni una sola palabra.
A la mañana siguiente, cuando despertó, su mente seguía atrapada en las imágenes del sueño.
Se frotó las sienes y se obligó a despejar su mente un rato, hasta que finalmente logró despertarse del todo.
Hacía mucho tiempo que no tenía sueños tan agobiantes.
Pensó que con la partida de Federico, la influencia que él tenía sobre ella también desaparecería.
Jamás imaginó que volvería a experimentar aquella sensación.
La última vez que había perdido el control de sus emociones de esa manera fue poco después de casarse con Federico, justo en la época en que las noticias sobre él y Regina acaparaban los titulares.
Durante ese tiempo, ver aquellos reportajes la desequilibraba por completo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...