Poco después de subir a su cuarto, Federico salió del hotel, tomó el coche y se dirigió a la residencia de la familia Calvo.
El imponente portón principal de la casa estaba cerrado.
Federico se quedó estacionado afuera un largo rato.
Como entre la entrada y la casa había un gran jardín, era imposible ver nada desde el exterior.
Se quedó sentado en su asiento y sacó su celular con la intención de enviarle un mensaje a Jimena, pero de inmediato recordó que la había bloqueado y eliminado meses atrás.
En ese momento, se había propuesto dejarla en paz y no molestarla más.
Pero ahora, esos sentimientos que creía enterrados habían vuelto a asomarse.
Frunció el ceño con frustración y decidió no volver a agregar su número.
A fin de cuentas, Jimena se veía bastante contenta al lado de Víctor.
Cuando estaban juntos, ella rara vez sonreía así.
Víctor no era un hombre de escándalos; todos hablaban bien de él.
Si ambos terminaban juntos, formarían una buena pareja.
Federico soltó un largo suspiro, sintiendo un nudo en la garganta.
Se aflojó la corbata con fastidio, encendió el motor y se alejó de la casa.
Esa misma noche, Giselle se había quedado en el hospital cuidando a Petra, tal como Jimena se lo había pedido.
Sin embargo, Benjamín ya había contratado personal especializado y dejó claro que, en cuanto dieran de alta a Petra, ambos regresarían a su propia casa.
Para ello, ya contaba con un equipo de enfermeras expertas para los cuidados posparto.
Además, considerando que Jimena también estaba embarazada, Petra temía que su hermana mayor no pudiera arreglárselas sola, así que le pidió a su chofer que llevara a Giselle de regreso.
Justo cuando Giselle iba llegando, miró por la ventana y alcanzó a ver el coche de Federico alejándose de la residencia.
La mujer frunció el ceño de inmediato.
En cuanto el vehículo se detuvo frente al portón, se bajó y caminó a paso veloz hacia el interior.
Jimena recién se había arreglado para dormir y bajaba a servirse agua. Al ver entrar a Giselle tan apresurada, preguntó:
—¿Pasó algo? ¿Todo bien en el hospital?
Después de todo, Jimena apenas empezaba a recuperar el ánimo.
Cuando recién volvió a San Miguel Antiguo, se la pasaba distraída, con la mirada perdida en el vacío.
Giselle había escuchado que las emociones negativas en el embarazo podían afectar tanto al bebé como a la madre.
Por eso, Giselle maldijo a Federico mil veces en su mente.
No tenía ni idea de qué buscaba rondando la casa a esas horas de la noche.
Si la historia entre ambos ya había terminado, lo mejor era que no volvieran a cruzarse. Solo esperaba que ese hombre dejara de perturbar la paz de su jefa.
De vuelta en su cuarto, Jimena tomó su celular y revisó la pantalla por pura costumbre.
Como era de esperarse, no había ninguna solicitud de amistad nueva.
Lo dejó sobre el buró y se acomodó en la cama para dormir.
A la mañana siguiente.
Cuando Jimena bajó a desayunar, Giselle ya tenía todo servido.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
No es gratis!!!...
Frederico junto com Regina no leilão novamente? Eu realmente não quero que a Jimena fique com o Frederico. Que homem mais ou menos!...
Esse professor Vicuña, é um velho sem nenhuma decência; por mais que o casamento fosse um contrato existia uma esposa! Irritada com esse velho nojento....
Nossa! Estou lendo com um nó na garganta. Quanta coisa Jimena está aguentando, e que homem horrível é esse Frederico… peguei ranço dele!...
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...