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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1462

Al escuchar las palabras de Jimena, la señora Núñez sintió una punzada en el pecho del coraje.

Había pensado aprovechar esa oportunidad para acercarlos, pero al ver lo fría que era la relación entre ambos, se tragó las palabras que tenía en la punta de la lengua.

—Jimena, mi hijo se portó mal contigo.

—La familia Núñez está en deuda. Si en el futuro necesitas que te echemos la mano con algo, no dudes en pedirlo.

Jimena no se anduvo con rodeos y aceptó la oferta.

—Señora, si llego a tener algún problema, tenga por seguro que será la primera en saberlo.

La señora Núñez por fin volvió a sonreír.

—No seas tímida conmigo, mija. No quiero que lo que pasó con Federico nos aleje a nosotras.

Jimena asintió con suavidad.

El chofer estacionó el coche en el hospital y Jimena subió junto a la señora Núñez.

La señora Núñez había comprado regalos para Petra y el bebé desde antes de salir de Santa Brisa.

Al entrar a la habitación, la mujer primero le preguntó a Petra cómo se sentía y luego tomó al bebé de sus brazos.

Al verla, el recién nacido abrió los ojitos, le dedicó una leve mueca que parecía una sonrisa y los volvió a cerrar para seguir durmiendo.

Tal vez por la edad, le era inevitable derretirse de ternura ante un bebé. La señora Núñez ya contaba los días para que naciera el hijo de Jimena.

A la hora de la comida, Benjamín hizo una reservación en un restaurante cercano.

La señora Núñez se negó de inmediato:

—No te preocupes por mí, Jimena y yo saldremos a comer cualquier cosa por ahí. Ahorita lo más importante es Petra; quédate aquí con ella y el niño.

Petra intervino rápidamente:

—Benjamín ya contrató a alguien para que me cuide, yo estoy bien.

Ante la insistencia de la señora, Jimena intercedió en el momento justo:

—Mejor llevo a la señora Núñez a la casa de la familia Calvo.

La tía de Franco alzó una ceja.

—No sabía que la familia Núñez y la familia Calvo se siguieran llevando tan bien.

—La señora Núñez siempre está tan ocupada y aun así hizo el viaje hasta acá para visitar a Petra. Jimena, deberías atenderla como se merece.

Antes de que Jimena pudiera hablar, la señora Núñez respondió secamente:

—Jimena siempre me atiende de maravilla, señora Ruiz. No tiene por qué preocuparse.

La mujer soltó una risita nerviosa y añadió:

—Me sorprende que, a pesar del divorcio con Federico, Jimena siga llevándose tan bien con usted.

—Siendo así, no entiendo por qué hizo tanto berrinche para divorciarse. Ay, Jimena, en esas cosas te falta un poco más de madurez.

Últimamente, Jimena había mandado a volar a Franco en repetidas ocasiones. Su tía lo sabía y pensaba que la joven se estaba haciendo demasiado la difícil. Por eso, al tenerla frente a la señora Núñez, no dudó en intentar dejarla en evidencia.

Al fin y al cabo, si Jimena se atrevía a contestarle frente a la señora Núñez, ella podría acusarla fácilmente de faltarle el respeto a los mayores.

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