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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1503

—Muchas gracias, Delfina —dijo Federico asintiendo un poco.

Delfina traía una sonrisa de oreja a oreja y le respondió de volada:

—No es molestia alguna, es mi trabajo. Mejor lleve a la niña a descansar un ratito.

Federico la sentó en el sillón de la sala. Fernanda luego luego sacó unas figuras para armar con cuentas de plástico que había dejado pendientes el día anterior y le pidió a su papá que le ayudara a terminarlas.

Federico aceptó encantado. Se sentó en el piso con las piernas cruzadas y se puso a ayudarla a armar los juguetitos de colores.

Cuando Jimena despertó y vio que Fernanda ya no estaba en la cama, se agarró la cabeza un momento.

Checó su reloj que estaba en la mesa, se sobó la frente y se levantó. Se dio una arregladita rápida y salió de su cuarto.

Justo en las escaleras alcanzó a escuchar a Fernanda y Federico platicando allá abajo.

Los dos andaban armando una figurita con esas cuentas y no les había salido nada bien. Se suponía que era un gatito.

Pero lo habían planchado de más y el gatito parecía como si se hubiera esponjado del susto.

Jimena se detuvo un segundo a medio escalón. Se quedó viendo a los dos con muchísima ternura y, sintiéndose completamente en paz por dentro, bajó los últimos escalones despacito.

Los ligeros pasos llamaron la atención de los que estaban en la sala.

Fernanda fue la primera en voltear. Cuando vio a su mamá bajar las escaleras, los ojitos le brillaron. Soltó lo que traía en las manos sin importarle dejarlo a medias y levantó los bracitos hacia ella.

—¡Mami! ¡Ya despertaste! —gritó con una voz llena de alegría.

Su exclamación tan animada acabó con el silencio absoluto que había en la sala.

Federico volteó al escucharla y, de inmediato, cruzó la mirada con Jimena.

Capítulo 1503 1

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