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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1519

Al sentir el cuerpo calientito y suave de su hija, bajó la voz al máximo y le preguntó con una ternura innegable:

—¿Tienes sueño?

Fernanda, acurrucada cómodamente en sus brazos, frotó su carita contra el cuello de su papá y asintió apenas. Luego abrió la boca para soltar un bostezo enorme; sus largas pestañas temblaron y era evidente que no podía más con el cansancio.

Al ver la escena, Jimena se levantó y se acercó a ellos a paso lento.

Cuando Federico notó que se acercaba, le entregó a la niña. En ese instante, sus dedos rozaron la muñeca de Jimena, un contacto cálido y fugaz. Él la miró fijamente y le indicó en voz baja:

—Sube a acostarla, voy a platicar con mi mamá.

Jimena entendió de inmediato a qué se refería y asintió, con un destello de comprensión en la mirada.

Sabía que Federico iba a hablar sobre su mudanza definitiva a San Miguel Antiguo.

La señora Núñez siempre había sido una mujer comprensiva que adoraba a Federico y ponía su futuro por encima de todo. Si él se lo planteaba, era seguro que lo apoyaría sin dudarlo.

La luz suave de la habitación iluminaba la carita de la niña, cuyas largas pestañas hacían sombra sobre sus mejillas. Se veía preciosa, como una muñequita que daba ternura solo de mirarla.

De repente, Fernanda se dio la vuelta en la cama y relajó el ceño. Quién sabe qué estaría soñando, pero esbozó una sonrisa muy dulce y soltó una risita suave antes de balbucear con voz adormilada:

—Papá.

Ese murmullo tan suave y tierno llegó a los oídos de Jimena, dejándola congelada en su lugar.

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