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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 1522

Se había mentalizado para esperar todo el tiempo que hiciera falta y para que se fueran acoplando poco a poco. Jamás se imaginó que Jimena tomaría la iniciativa de esa forma y se involucraría de lleno en planear el futuro de los dos.

En ese momento, sintió que el vacío en su pecho desaparecía por completo. Una inmensa satisfacción le recorrió el cuerpo entero, brindándole un alivio cálido y reconfortante; era la dicha de recuperar lo que había perdido y la seguridad de que venían tiempos mejores.

La señora Núñez, que observaba todo en silencio, se dio cuenta de lo que pasaba.

Al ver que Jimena se sentaba al lado de su hijo para hablar de su futuro juntos, entendió perfectamente el mensaje. No solo quería opinar, estaba demostrando con hechos que quería estar con Federico, que quería hacer una vida con él y apoyarlo en todo lo que viniera.

Con una mirada llena de orgullo y cariño, la señora Núñez se dirigió a su nuera con muchísima calidez.

—Jimena, si tienes alguna idea o sugerencia, dila sin pena. No te guardes nada.

Jimena la miró, todavía dudando un poco. Apoyó los dedos sobre sus rodillas y comenzó a hablar despacio.

—La verdad es que no estoy segura de que lo que voy a proponer sea la mejor opción, ni si usted esté dispuesta a aceptarlo, mamá...

Estaba preocupada. Por un lado, no quería ser injusta con la señora Núñez, que había trabajado toda su vida, pero por otro, quería que su familia estuviera junta de una vez por todas.

Al ver su duda, la señora Núñez agitó la mano y la tranquilizó.

—Dilo con confianza. Somos familia, debemos platicar las cosas sin esconder nada. Dinos qué piensas y luego juntamos todas nuestras ideas para llegar a un acuerdo que nos beneficie a todos.

—Usted sabe que yo estoy a cargo del Grupo Calvo y siempre ando muy ocupada. Casi siempre le dejo la niña a mi hermana. Si se viene con nosotros a San Miguel Antiguo, podría echarnos la mano cuidando a Fernanda. Así yo podría trabajar tranquila sabiendo que la niña está bien cuidada y no tendríamos que andar trayéndola de un lado para otro. Creo que eso resolvería todo a la perfección.

Al escucharla, a la señora Núñez se le dibujó una gran sonrisa. Con la mirada llena de ternura, asintió suavemente.

—Jimena, claro que me encantaría. Me haría muchísima ilusión ir a San Miguel Antiguo a echarles la mano y ver crecer a Fernanda.

Pero de pronto, su sonrisa se desvaneció un poco y frunció el ceño al notar el problema principal del plan:

—Pero si Federico se queda a cargo de todos los negocios del Grupo Núñez y tiene que vivir en Santa Brisa... ¿no significa que ustedes dos volverían a vivir separados?

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