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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 761

Josefina Pineda se mordió el labio. No esperaba que Baltasar Sandoval la fuera a señalar así, y mucho menos enfrente de Benjamín Hurtado, quien no parecía tener la más mínima intención de defenderla. Con un tono que buscaba sonar herido, intentó justificarse.

—Solo vi que la señora estaba llorando mucho y quise consolarla un poco.

Baltasar la miró de reojo.

—¿A eso le llamas consolar?

—Tú lo que estabas haciendo era…

Josefina no dejó que terminara. Lo interrumpió y admitió su error de inmediato.

—Baltasar, ya sé que me equivoqué. Dije lo que no debía. La verdad es que sí quería lucirme.

—No volverá a pasar.

Al verla con esa cara de arrepentimiento, Baltasar guardó silencio por un momento antes de responder con voz neutra.

—Limítate a observar y a aprender. Todavía no es momento de que te luzcas.

Josefina asintió.

—Entendido.

Adoptó una actitud sumisa y, con eso, logró calmar la situación a la perfección.

En realidad, Baltasar no quería ser duro con ella. Sabía que la posición de Josefina en la familia Hurtado siempre había sido un tanto incómoda, y que por eso había desarrollado esa necesidad de complacer a todo el mundo.

Era obvio que su comportamiento de antes era para llamar la atención, y la razón por la que quería hacerlo era, seguramente, para quedar bien con Benjamín.

Baltasar no le dio más importancia al asunto y se apresuró a alcanzar a Benjamín.

—Oye, Benjamín, ¿quién es esa señora Hurtado de la que hablaba la familiar del herido?

No podía ser alguien de la otra rama de la familia Hurtado, ¿o sí?

¿Acaso mientras ellos estaban en el derrumbe coordinando el rescate, los otros habían venido a robarse el crédito?

Benjamín frunció ligeramente el ceño, sin responder a la pregunta de Baltasar.

Caminaron hacia la sala de urgencias y, efectivamente, allí estaban los de la otra rama de la familia.

Solo que se mantenían un poco al margen.

La entrada de la sala de urgencias estaba completamente ocupada por los familiares de los pacientes.

—Así que era mi cuñada.

Él había pensado que la otra rama de la familia se les habría adelantado, pero nunca imaginó que la persona que estaría al centro de todo sería Petra.

Tampoco Benjamín se lo esperaba. La «señora Hurtado» de la que hablaba la esposa del trabajador era Petra.

Ella siempre había sido muy reservada sobre su matrimonio, no le gustaba que se hiciera público.

En una situación como esta, si Petra no hubiera revelado su identidad, nadie habría sabido que era la señora Hurtado.

Y si lo había hecho, seguramente fue por él.

Una profunda emoción brilló en los ojos de Benjamín. Su oscura e intensa mirada se posó en Petra, incapaz de apartarse.

Josefina apretó los dientes en silencio. Había pensado que la primera en llegar al hospital sería Frida Pineda, pero resultó ser Petra.

Respiró hondo y bajó la cabeza para esconder la envidia en su mirada.

Cuando Josefina controló sus emociones y volvió a levantar la vista, Benjamín ya estaba caminando hacia Petra.

***

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