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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 778

Delfina, probablemente consciente de que había interrumpido un momento íntimo de Benjamín, se refugió en la cocina.

En poco tiempo, preparó la cena.

Sirvió los platos en la mesa, llamó a Petra y a Benjamín para que comieran y luego se escondió de nuevo en la cocina.

Solo salió a recoger cuando ellos terminaron y subieron a su habitación.

Benjamín llevaba prácticamente una noche entera sin dormir.

Poco después de cenar, se metió al baño a asearse.

Petra también había tenido un día agotador y no había descansado bien. Cuando Benjamín terminó, ella entró al baño.

Mientras se secaba el pelo, el hombre, vestido con una bata de baño, entró y le quitó el secador de las manos.

Petra lo había visto bostezar varias veces y pensó que ya se había acostado.

No esperaba que aún estuviera despierto.

Cuando Benjamín terminó de secarle el pelo, Petra empezó a ordenar un poco el baño.

Pero él la tomó por la cintura y la levantó en brazos.

—No tienes que ordenar, Delfina se encargará después.

—Tengo un poco de sueño.

Petra se quedó desconcertada y respondió sin pensar:

—Si tienes sueño, vete a dormir.

—Todavía me falta hacer algo —dijo Benjamín.

—¿Ah, sí?

Benjamín no le dio explicaciones, simplemente la llevó en brazos hacia el dormitorio.

En el momento en que la dejó caer sobre la cama, Petra comprendió a qué se refería con que «le faltaba hacer algo».

Mirando al hombre que se cernía sobre ella, Petra guardó silencio un instante y luego preguntó:

—¿No estás cansado?

Había pasado un día y una noche sin descansar y todavía tenía ánimos para eso.

Con cuidado, retiró el brazo de Benjamín de su cintura, salió sigilosamente de la habitación y bajó a buscar agua.

Apenas llegó al borde de la escalera, antes de bajar, escuchó la voz de Delfina hablando por teléfono en el piso de abajo.

—Don Germán, no se preocupe, la señora y el joven se llevan de maravilla.

—Hace un rato ya andaban muy cariñosos en el garaje, y en cuanto terminaron de cenar, se fueron a su cuarto.

—No son ni las diez y ya se acostaron.

—Yo digo que no falta mucho para que usted pueda cargar a su bisnieto.

Petra escuchó las palabras de Delfina y se quedó en silencio un buen rato.

«¿A esto se refería Benjamín con que era muy discreta?».

No habían pasado ni un par de horas y Delfina ya le había contado todo a Germán.

Petra se frotó la frente con resignación, hizo un ruido a propósito para que Delfina la escuchara y solo entonces bajó las escaleras.

***

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