Catalina apretó los dientes con furia.
Petra observó con calma la cara llena de envidia de Catalina y dijo suavemente:
—Todos los insultos que recibí en internet estos días, te los voy a devolver tal cual.
—Señorita Catalina, prepárese.
Al escuchar a Petra, Catalina soltó una risa burlona y dijo con frialdad:
—¿Tú? ¿Solita?
—¿No creerás que solo porque la familia Calvo fue invitada de nuevo al conversatorio ya tienen voz y voto en San Miguel Antiguo?
Petra la miró con total serenidad y respondió:
—A veces no necesito tener voz y voto. Me basta con lograr que tú pierdas el tuyo.
Catalina frunció el ceño, mirando a Petra con veneno.
—¿La familia Calvo apenas salió de sus problemas y ya quieres enemistarte con la familia Espino?
Petra sonrió de lado.
—No soy tan tonta.
—Con enemistarme contigo es suficiente.
Dicho esto, Petra se dio la vuelta y se fue.
Catalina respiró hondo mirando la espalda de Petra mientras se alejaba, incapaz de entender qué tipo de as bajo la manga podía tener Petra contra ella.
***
Por la noche, lo que Catalina había temido todo el día sucedió.
Empezaron a aparecer noticias en internet boicoteando la marca de bebidas y cafeterías a su nombre.
Y muy pronto, surgieron declaraciones por todos lados diciendo que su marca usaba ingredientes baratos pero vendía a precios exorbitantes.
Además, los empleados de sus tiendas empezaron a alzar la voz, diciendo que ella les recortaba el sueldo.
Les retenía un mes de salario y luego buscaba excusas para despedirlos sin pagarles el mes retenido.
Llevaba mucho tiempo sin usarlo, y en lo que recuperaba la contraseña, perdió un tiempo valioso; el contenido ya había sido capturado por influencers y streamers que se colgaron de la tendencia.
El ataque fue feroz, y Catalina recordó de inmediato la advertencia de Petra.
Sin dudarlo, Catalina llamó a Petra.
Petra contestó el celular rápidamente.
Apenas se puso el celular en el oído, escuchó la voz chillona de Catalina:
—Petra, ¿qué demonios quieres?
—¡Diles a esas personas que paren ya!
Petra curvó los labios en una leve sonrisa y dijo con voz suave:
—Señorita Catalina, ¿de qué está hablando? No le entiendo.
¿Hacerse la mustia? Cualquiera puede hacerlo.
Simplemente le estaba regresando la misma jugada que Catalina usó contra ella, ¿por qué no aguantaba?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Traición en Vísperas de la Boda
Não entendo porque Jimena está tão benevolente com Regina. Espero sinceramente que essa Regina tenha um fim ruim…...
Garrada num ódio dessa Regina… quero que Jimena esmague ela com a ponta do sapato....
Me gustaría saber cuántos capítulos faltan y cuando los publicará...