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La Traición en Vísperas de la Boda romance Capítulo 975

Al escuchar la orden de Germán, la expresión de Frida cambió al instante. Con los ojos ligeramente enrojecidos y una sonrisa de impotencia, dijo:

—Don Germán, si usted tiene toda la intención de correrme, ¿para qué busca pretextos?

—Si ya no quiere que siga viviendo en la villa, solo dígamelo y ya, yo no voy a...

Germán frunció el ceño y levantó la mano para interrumpir a Frida.

—Frida, a estas alturas, no vengas a hacerme dramas.

—Si dejo que tú y Josefina se muden juntas, es solo por consideración a los veintitantos años que cuidaste a Benjamín, para darte una salida digna.

—Mis ojos de viejo no están ciegos. Todo lo que has hecho, lo he visto.

La expresión de Frida se congeló por un instante. Al levantar la vista y toparse con la mirada de rechazo de Germán, de repente se sintió tan culpable que no pudo decir ni una palabra.

Germán no quiso verla ni un segundo más, simplemente agitó la mano indicándole que se retirara.

En ese momento, el viejo mayordomo se acercó, se paró frente a Frida y le dijo con el mismo tono respetuoso de siempre:

—Señora, vámonos. Hay que empacar sus cosas.

Frida, al ver esto, cerró los ojos y no tuvo más remedio que levantarse resignada.

Al ver que Frida se ponía de pie, el mayordomo llamó a varios empleados para que la siguieran hacia el ala lateral.

Al salir del salón principal y ver que el mayordomo traía a tanta gente detrás, Frida dijo fríamente:

—Mayordomo, no tengo tantas cosas en esta villa, no es necesario llamar a tanta gente.

El viejo mayordomo sonrió y dijo:

—Señora, son órdenes del patrón y no podemos desobedecer. Además, usted ha vivido en la familia Hurtado por más de veinte años; aunque parezcan pocas cosas, si nos ponemos a revisar, no son pocas. Con más gente empacando, terminaremos más rápido.

—Y al ser más personas, se empaca con más detalle. Así aprovechamos para sacar todo de una vez, para que no tenga que dar otra vuelta porque no encuentra algo.

Al escuchar esto, Frida frunció el ceño y un destello de disgusto pasó por sus ojos.

—Mayordomo, por como lo dices, suena a que si hoy me mudo de la villa, ¿ya no podré volver nunca o qué?

Capítulo 975 1

Capítulo 975 2

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