Esa misma noche.
David asistió a una cena de negocios con la familia Cáceres.
Tenían entre manos un proyecto muy importante, crucial para sus planes de expansión, y buscaban la inversión de David para darle mayor solidez a la propuesta.
Aunque ambas familias habían mantenido lazos desde hace tiempo, la oferta aún debía cumplir con los estrictos estándares de David.
Durante toda la cena, fue evidente para la familia Cáceres que él carecía de interés. Se la pasó bebiendo sin parar, con la mirada perdida en sus propios pensamientos. Cuando tocaron el tema del proyecto, se mostró totalmente desinteresado, lo cual puso en un gran aprieto a Don Ulises, el director Cáceres, quien no tuvo más remedio que seguir sirviéndole vino con una sonrisa forzada.
Don Ulises cruzó una mirada con su hijo.
Andrés tampoco sabía muy bien qué decir. Después de un largo silencio, habló de pronto:
—David, el otro día me crucé con Esmeralda en el santuario.
Al escuchar eso, la mirada de David cambió drásticamente. Fijó sus ojos en Andrés con un interés innegable.
—¿Qué hacía ella en el santuario?
Andrés dedujo de inmediato que David estaba profundamente interesado en Esmeralda, y que si hoy estaba de mal humor, lo más probable era que se debiera a ella.
—Fue justo en los días que tuviste tu accidente. Fui con mi mamá a una ceremonia de bendición en el Santuario de la Nube Blanca y coincidimos con ella. Le pregunté al Prior del Santuario y me enteré de que estuvo haciendo un retiro espiritual por tres días, y ese mismo día asistió a la ceremonia para bendecir un amuleto de protección.
Al terminar de hablar, notó que David se quedó inexpresivo, como si su mente hubiera viajado a otra parte.
Don Ulises intervino rápidamente para respaldar a su hijo.
—El Prior Constantino del Santuario de la Nube Blanca es un hombre con mucha habilidad. ¡Tu esposa realmente te demostró su devoción, David!
El hecho de que Esmeralda y David se hubieran divorciado era un secreto conocido por muy pocos. Andrés no le había mencionado nada a su familia y, sumado al hecho de que ambos asistieron juntos al funeral de Don Óscar, nadie sospechaba de su separación.
Apenas Don Ulises terminó su frase, David se puso de pie abruptamente.
—Don Ulises, envíeme la propuesta de su empresa mañana. Cuando termine de leerla, hablaremos de los detalles.
Don Ulises se levantó de inmediato; escuchar esas palabras le quitó un enorme peso de encima. Si David estaba dispuesto a revisar la propuesta, ya era un gran paso a favor.
—¡De acuerdo! Mañana mismo enviaré a alguien a dejarla en Evergreen Capital.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...