Santiago miró a Esmeralda y dijo:
—Esme, maneja con cuidado de regreso.
Esmeralda asintió.
—Tú descansa.
Se despidió de Camila y se dio la media vuelta para irse. Justo cuando iba a abrir la puerta de su coche, escuchó su nombre.
—¡Esmeralda!
Camila la llamó desde los escalones de la entrada.
Esmeralda se detuvo en seco.
En la familia Montes ya sabían quién era ella desde hacía tiempo, pero escuchar a Camila llamarla por su nombre la sorprendió un poco.
Camila caminó hacia ella.
Esmeralda la miró y sonrió levemente.
—Señora.
No había tenido mucho trato con Camila, pero siendo hija de don Óscar, se notaba que era mucho más amable que Marisa.
—Escuché que estabas en juicio de divorcio con David, ¿verdad? —preguntó Camila.
—Sí —admitió Esmeralda—, pero ya retiré la demanda.
Camila no mostró sorpresa. Conociendo a David, si él no quería divorciarse, era imposible que Esmeralda ganara ese juicio.
—¿Isa sabe que eres su mamá?
Esmeralda no supo qué contestar. En el corazón de Isa, ella era su mamá, aunque todavía no se lo había confesado explícitamente. No entendía por qué Camila le preguntaba eso de repente.
—Supongo que sí.
Camila notó la amargura en los ojos de Esmeralda y confirmó sus sospechas.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...