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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 605

Esmeralda se acercó a Isa y le dijo en voz baja:

—Isa, ¿no habíamos quedado en que nos íbamos a quedar aquí acompañando a Lidia y a Abril? No podemos dejarlas plantadas así como así.

Isa infló los cachetitos y argumentó:

—Pero papi ya vino hasta acá, tampoco lo podemos dejar solito. ¿Nos vamos a quedar con papi hoy, mami, ándale?

—Mami no se siente muy bien ahorita y quiere descansar —le contestó Esmeralda—. ¡Mejor que papi te lleve a pasear hoy, ¿te parece?

Esmeralda sabía que Isa moría de ganas por estar con David y tampoco podía retenerla a la fuerza.

Isa volteó a ver de nuevo a su papá.

David le acarició la cabecita y asintió.

—Entonces vamos a dejar que tu mami descanse un rato. Tú vente a jugar conmigo.

Isa se lo pensó por un segundo y terminó aceptando con un puchero.

—¡Bueno, está bien!

En todo ese tiempo, David no le dirigió ni una sola palabra más a Esmeralda.

Y a Esmeralda también le dio mucha flojera tratar de sacarle plática.

Esmeralda le pidió a la niñera que empacara un par de cambios de ropa de Isa y se los entregó a David.

David cargó a Isa, se dio la vuelta y se subió al coche. La niña se despidió de Esmeralda con la manita desde la ventana.

El auto se puso en marcha lentamente. Esmeralda se quedó parada allí y, solo cuando el coche desapareció por completo de su vista, se metió a la casa.

Abril y Lidia seguían en la sala.

—¿Va a regresar Isa? —preguntó Abril.

Esmeralda se dejó caer en el sillón y le respondió sin ganas:

—Ni idea.

—¡Híjole! Tan desconfiado es David que no te quiere dejar con la niña. O a lo mejor cree que te la vas a llevar lejos, por eso se la llevó tan rápido —comentó Abril.

—Quién sabe —se limitó a decir Esmeralda.

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