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La Valiente Transformación de una Esposa Menospreciada romance Capítulo 85

Valentina observó cómo el pánico y la ruina se apoderaban del rostro de Alejandro. Vio el sudor en su frente, el temblor de sus manos, el terror puro en sus ojos dilatados. Vio a un rey destronado, a un dios de cartón derritiéndose bajo las luces que él mismo había ordenado encender. Este era el momento que había visualizado, el clímax de su estrategia, el instante en que la balanza de poder se inclinaría de forma definitiva e irreversible.

Mientras Alejandro se quedaba paralizado, ahogándose en la comprensión de su propia destrucción, ella dio un paso adelante. Se acercó a él, su movimiento era tan grácil y sereno que contrastaba violentamente con el caos que se arremolinaba en la mente de su esposo. Se inclinó hacia su oído, como una esposa que va a susurrarle una palabra de aliento, un gesto de intimidad que hizo que los fotógrafos se esforzaran aún más por capturar el momento. La proximidad de su perfume, un aroma floral y sutil que él no había notado en años, lo envolvió, un último y fantasmal vestigio de la mujer que había perdido.

Su voz, cuando habló, no fue un grito de triunfo ni un susurro de odio. Fue una caricia mortal, suave como la seda pero afilada como el cristal roto.

—Renuncio —le susurró, cada sílaba pronunciada con una claridad perfecta—. Disfruta del apartamento con tu amante. Yo me quedo con mi libertad.

Hizo una pausa, dejando que las palabras penetraran en su mente aturdida. Luego, con una delicadeza casi cruel, extendió un dedo y tocó suavemente la esquina de la carpeta sobre el atril, el lugar donde estaban las pruebas del fraude.

Capítulo 85 1

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