—¿Maestro Rafael? —Bruno abrió los ojos como platos, sorprendido. Luego, como si de pronto recordara algo, exclamó—: Pero, ¿no que siempre has querido ser discípula de Salvador Verde? ¿Ahora vas a dejar la medicina para enfocarte en el piano?
Maestro Rafael era un famoso pianista, reconocido internacionalmente.
Había ganado varios premios en el extranjero, y muchísima gente había intentado, sin éxito, convertirse en su aprendiz.
El problema era que él jamás aceptaba estudiantes.
Por eso, a Bruno le sorprendía que esta vez, maestro Rafael estuviera reclutando discípulos de manera pública.
Pero lo que de verdad lo dejó boquiabierto fue que Florencia estuviera considerando dejar la medicina.
Y es que, si alguien tenía talento para la medicina, era ella.
La familia Orozco llevaba tres generaciones dedicándose a la medicina, hasta que en la época del abuelo de Bruno, la tradición se perdió.
De los de su generación, solo Florencia tenía el don. Los demás ni soñando.
Isidora, queriendo pulir el potencial de Florencia, le consiguió varios maestros de renombre para que la instruyeran.
Y la verdad es que Florencia era una crack en ese ámbito. El año pasado, incluso le dieron permiso especial para presentar el examen de certificación médica.
Normalmente, uno solo puede hacer ese examen al llegar a cierta edad, y Florencia aún estaba muy joven; no debería haber podido.
Pero como ella había mandado varias propuestas para tratar casos complicados al instituto de investigaciones médicas, el director Ordaz fue personalmente a su casa y le dio la autorización para presentar el examen.
Ese examen se haría en la segunda mitad del año, justo cuando iniciaran clases en la Universidad Monarca Nova.
Si Florencia lo pasaba, tenía grandes posibilidades de entrar al instituto de medicina y tal vez, incluso, convertirse en discípula de Salvador Verde.
Por eso a Bruno le costaba tanto creer que, en este momento tan decisivo, Florencia estuviera pensando en cambiar de rumbo y dedicarse al piano.
Florencia le sonrió, tranquila.
—Hermano, ¿ya se te olvidó que ya pasé el séptimo nivel en piano?
Por supuesto que Bruno no lo había olvidado.
Florencia también tenía mucho talento para el piano, aunque, comparado con la medicina, tal vez destacaba un poco menos.
—La medicina siempre ha sido mi sueño, pero si tengo otra habilidad, me siento más segura —dijo Florencia—. Así, nadie podrá echarnos fácilmente.
Estos días, Florencia había estado esquivando a Melisa a propósito.
No es que le tuviera miedo.
Solo estaba esperando el momento.

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