Una hora después...
Un grupo de personas vestidas con batas blancas apareció en la casa de los Orozco.
Acompañándolos iba un hombre con un traje negro entallado, cuya sola presencia imponía respeto.
Sin perder tiempo ni hacer preguntas innecesarias, todos ellos subieron directamente a la habitación de Jimena.
Cuando el grupo desapareció de la vista, Florencia soltó un grito de asombro.
—¿Señor Andrés, señor Esteban, señor Fernando?
Todos los de la familia Orozco voltearon a verla de inmediato.
Valeria no pudo contener la curiosidad y preguntó:
—Florencia, ¿tú los conoces?
—Ellos... son los mejores médicos tradicionales del instituto de investigación —respondió Florencia, y su expresión resultaba difícil de descifrar.
Aunque siempre había soñado con ser discípula de Salvador Verde, él era todo un misterio.
Por eso, su plan alternativo era ingresar al instituto de investigación.
El instituto era su segunda opción, así que conocía perfectamente a su gente.
Pero jamás imaginó que el señor Andrés y los demás aparecerían ahí.
En circunstancias normales, era casi imposible que alguien común lograra que el señor Andrés y su equipo hicieran una visita, ni siquiera la familia Pacheco, la más rica de Monarca Nova, podía conseguirlo.
Estos médicos eran verdaderos expertos, dedicados la mayor parte del tiempo a proyectos médicos de alto nivel; solo acudían personalmente a atender a algún líder nacional si era imprescindible.
¿Y ahora habían venido a ver a la familia Orozco?
¿Era por Fabricio?
¿Fabricio tenía tanto poder?
Si había logrado lo que ni los Pacheco podían, entonces su estatus iba mucho más allá de ser simplemente el líder de la familia Pacheco.
—¿Entonces eso significa que mi mamá sí tiene esperanza? —preguntó uno de los familiares, con la voz temblorosa de emoción.
—Los mejores médicos tradicionales del instituto solo atienden a los líderes del país. Es casi imposible que vengan por cualquier persona. Fabricio, de verdad, es increíble; hasta ellos vinieron por su llamado —dijo alguien más, lleno de admiración.
—Con ellos aquí, ya no hay nada que temer. Mamá va a estar bien, seguro.

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