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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 127

Melisa se veía muy preocupada.

—Logramos salvarle la vida, pero si no descubrimos de dónde proviene el veneno, de nada servirá —dijo con voz tensa.

Las Puntadas de la Santa Muerte solo podían arrebatarle una vida a la Parca misma, pero el veneno seguía corriendo por las venas de la abuela. Era urgente encontrar la forma de eliminarlo.

—La abuela tiene buena estrella, va a salir de esta, ya verás —aventó Fabricio, apretando los puños con impotencia. Odiaba no saber nada de medicina y no poder ayudar a Melisa.

Ella bajó la mirada, se mordió el labio y no contestó.

En ese momento, alguien llamó a la puerta.

—Señor Fabricio, soy yo —se oyó la voz tras la madera.

Fabricio se levantó y fue a abrir. Una comitiva entró en fila al cuarto, encabezados por un hombre alto que se dirigió directamente a ellos.

—Señor Fabricio, señorita Melisa.

Melisa lo reconoció al instante, al igual que a los que venían detrás.

—¿Vicente? —preguntó, sorprendida.

Vicente asintió.

—En cuanto recibí la llamada del señor Fabricio, vine lo más rápido que pude. Estos son los mejores médicos tradicionales del instituto, vinieron a ayudar con la enfermedad. Además, ya controlamos a todos los que acompañaron a su abuela en el picnic. Mi gente los está interrogando y pronto tendremos respuestas.

Melisa miró de reojo a Fabricio. Vicente era el hombre de mayor confianza de Fabricio, y hasta hace poco estaba fuera del país por un encargo. Se suponía que no volvería hasta fin de año, así que su regreso significaba que Fabricio había dejado todo de lado por esta emergencia.

Tomando aire, Melisa le habló con seriedad.

—Gracias.

Fabricio soltó un suspiro.

—Me da vergüenza que me lo agradezcas. Fuera de esto, no puedo hacer nada más.

Mientras más la examinaban, más se les marcaba la preocupación en la cara.

Después de un rato, los tres se pusieron de pie.

El primero en hablar fue Andrés.

—Definitivamente fue envenenada. He leído algo similar en antiguos textos, se parece a la Yerba Negra, pero no es igual.

Esteban asintió.

—Sí, tiene algo de la Yerba Negra. Sin embargo, ese veneno es muy potente y actúa casi de inmediato. Por lo general, si no se desintoxica en las primeras dos horas, la persona muere. Según lo que dijo Salvador Verde, la abuela mostró síntomas desde antier. Así que podemos descartar que sea Yerba Negra.

Fernando intervino.

—A mí me parece más parecido a la Liana de la Muerte. Pero, hay algo que no cuadra. Tanto la Yerba Negra como la Liana de la Muerte causan inconsciencia total. Y la señora Jimena, aunque no puede hablar, sigue consciente.

Desde que empezó la intoxicación, Jimena no había cerrado los ojos; seguía despierta, pero sin poder articular palabra.

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